Teorías que intentan explicar la pobreza

pobre

 

Las teorías de la pobreza y del subdesarrollo son muchísimas y variadas, imposibles de detallar en este trabajo. Sin embargo para que el lector tenga una idea aproximada, intentaremos agrupar las teorías en tres grandes tendencias: “las teorías de la modernización”, “las teorías de la dependencia” y “las teorías liberales”. Las primeras suponen el desarrollo como la repetición de la experiencia histórica de los países capitalistas industrializados.

 

Las segundas centran su atención en el carácter desigual de las relaciones entre el centro del capitalismo mundial y la periferia. Y las terceras, suponen la pobreza como la incapacidad de una economía para generar empleos y salarios adecuados que satisfagan las necesidades consideradas básicas.

 

Teorías de la modernización

 

Los partidarios de las “teorías de la modernización” analizan la pobreza a partir del subdesarrollo, al que consideran el elemento clave de la pobreza. Para ellos, los principales factores de subdesarrollo en los países pobres son la escasez de capital, la insuficiencia de ahorro, la estrechez del mercado interno y el bajo nivel de productividad del trabajo, factores todos que tomados en conjunto, no permiten crear impulsos internos suficientes para un crecimiento económicos dinámicos.

 

De acuerdo con estas teorías, la economía atrasada se encuentra en un estado de estancamiento en el que sólo se aseguran los medios mínimos de subsistencia para el grueso de la población, situación que mantiene a los países en un estado permanente de pobreza. Sugerían, que la principal causa del atraso de los países pobres radicaba en las particularidades de su economía interna y no en factores externo a ella. Pensaban, que el subdesarrollo sólo se podía superar mediante el crecimiento económico basado en el aprovechamiento de la experiencia de los países capitalistas desarrollados.

 

Aseguraban, que sin una serie de impulsos que saquen la economía atrasada de tal estado, la misma tiende a retornar a su estado inicial. Para ellos, las condiciones para lograr esos impulsos pueden ser creadas mediantes la acumulación acelerada de capital, la concentración de las inversiones en ciertas ramas, la máxima estimulación de su crecimiento económico y mediante la captación de grandes masas de capital extranjero.

 

Además de esas condiciones de carácter económico, los partidarios de estas teorías ponían como condición para salir de la pobreza modificaciones de carácter social político. Así, proponían transformaciones en las instituciones sociales y políticas y en las formas de conducta social; y recomendaban el desarrollo de la movilidad social, la división del trabajo y la libre empresa.

 

El círculo vicioso de la pobreza

 

Esta teoría parte de la idea de que ciertas condiciones económicas de los países de ingresos bajos, desalientan el ahorro y crean círculos viciosos que determinan la persistencia de las condiciones de pobreza. Así, una persona es pobre porque no gana lo suficiente para vivir, gana poco por su escasa productividad, la que se da por su bajo nivel de calificación, que viene por su escasez de dinero para invertir en educación que a su vez se da porque gana poco.

 

Lo mismo se produce con los desempleados, una persona está desempleada porque hay pocas empresas para trabajar, hay pocas empresas para trabajar porque hay poco capital para invertir, lo que viene por el escaso nivel de ahorros de la sociedad, que se da porque hay pocas personas trabajando, y hay pocas personas trabajando porque hay pocas empresas para trabajar y así volvemos al inicio del problema para producir un círculo vicioso es decir, un hombre es pobre porque es pobre.

 

En el caso de los países se da una situación parecida: un país es pobre porque dispones de poco capital para la inversión, el capital es poco para la reducida capacidad de ahorro de la sociedad que resulta del bajo  nivel de ingreso real, el cual es una consecuencia de la baja productividad, la que debe a la falta de capital. La falta de capital es resultado de la poca capacidad de ahorro y así el círculo es completo. Asimismo, la inversión es poca por el bajo estímulo para invertir que se da por escaso poder de compra de la población, que se debe a su reducido ingreso real, lo que a su vez es atribuible al bajo nivel de productividad el cual es resultado de la pequeña cantidad de capital que se emplea en la producción, que se debe al bajo estímulo para invertir, y así el círculo vicioso es eterno. Es decir, la condición de pobreza genera más pobreza.

 

El desarrollo por fases

 

También, aparecen las teorías de Walt Rostow y del futurólogo norteamericano Alvin Toffler. El primero divide la evolución económica social de cualquier país en cinco etapas a través de las cuales se consigue el desarrollo. Para Rostow esas etapas eran: la sociedad tradicional, las condiciones previas del despegue, el despegue, el proceso hacia la madurez y la era del consumo en masa. Para este autor, los países en vía de desarrollo deberían repetir estas experiencias, si bien es formas distintas, muy parecida en sus rasgos más importantes; esto así, si querían salir del atraso y superar el subdesarrollo.

 

Por su lado Alvin Toffler plantea el desarrollo a través de faces de crecimiento distintas a las de Rostow. En su opinión la sociedad humana se desarrolla sobre la base de tres olas que guardan relación con el desarrollo tecnológico de la humanidad. Para él, esas tres olas son: la civilización agraria, la civilización industrial y la civilización superindustrial o post-industrial. Esta última ola se basa en las altas tecnologías, la información y la nueva forma de organización económica a la que llama economía del conocimiento. Sugiere, que para superar la pobreza y alcanzar el desarrollo, los países atrasados deben superar la civilización industrial, y sobre la base del desarrollo de las altas tecnologías y el conocimiento, alcanzar la civilización post-industrial para de esa manera poder elevar sustancialmente el nivel de vida de sus poblaciones.

 

La teoría “maratonista”

 

Finalmente, a principio de la década de los 90 apareció el enfoque “maratonista” del desarrollo económico, desarrollado por el economista estadounidense Lester Thurow, quien plantea que el crecimiento económico por sí solo no basta para alcanzar el desarrollo, sino que ese crecimiento debe ser sostenido a largo plazo, como una carrera de maratón. De acuerdo con esta teoría, ningún país puede llegar a ser rico si no tienes un siglo, por lo menos, de buen rendimiento económico y de crecimiento demográfico muy lento, simultáneamente.

 

Cree, que sin este crecimiento de características maratónicas, sería imposible lograr las inversiones absolutas necesarias para dar a los nuevos ciudadanos el nivel de vida que demanda el desarrollo; pues de no ser así, los ciudadanos existentes tendrían que limitar su consumo presente para garantizar las inversiones que provean las riquezas de los seres humanos del futuro.

 

Siguiendo la línea de los pensadores de la modernización, sugiere imitar el ejemplo de los países más desarrollados en este campo. Pone como ejemplo a Japón, Estados Unidos y Alemania. Así, según el autor de esta teoría, Japón, para llegar a ser rico hubo de crecer durante 100 años a una tasa promedio real de un 4 por ciento anual, mientras su población aumentaba apenas un 1,1 por ciento cada año. Asimismo, la tasa de crecimiento de Estados Unidos tuvo un promedio del 3,3 por ciento anual durante 100 años, mientras su población aumentaba apenas un 1,5 por ciento cada año; y Alemana logro 100 años creciendo a una tasa de promedio del 3 por ciento anual con un crecimiento demográfico del 1 por ciento cada año. Así, la diferencia entre el crecimiento económico sostenido y el bajo crecimiento demográfico les permitió a estos países acumular un incremento anual de alrededor del 2,5 por ciento del ingreso per capita durante 100 años.

 

Entiende el autor, que si los países arriba mencionados no hubiesen tenido esa tasa de crecimiento demográfico, a su nivel de vida actual no sería más elevado que el de hace cien años.  Para decirlo en sus propias palabras, “La carrera de la economía no está reservada para los corredores de distancia corta. Se requiere la capacidad de un corredor de maratón para obtener un siglo de tasas de crecimiento anual del 3 por ciento o todavía más”

 

Finalmente, la teoría plantea, que en la actualidad y el fututo, la riqueza no se conseguirá más por medio de los recursos naturales ni por la vía de la mano de obra barata, sino mediante las altas tecnologías y el desarrollo del conocimiento; por lo que sugiere el desarrollo de la educación y de las habilidades de la fuerza de trabajo, las cuales, según él, se constituirán en el arma competitiva dominante del siglo XXI. En definitiva, Lester Thurow plantea: “Desde el punto de vista práctico, todos los recursos naturales han desaparecido de la ecuación competitiva. Tenerlos no es el modo de enriquecerse. Carecer de los mismos no es un obstáculo para enriquecerse. Japón no los tiene y es rico; Argentina los tiene y no es rica”.

 

Teorías de la dependencia

 

Los enfoques dependientitas surgieron para oponerse a las concepciones de la modernización, pues consideraban que estas teorías eurocentristas no guardaban relación con la realidad de los países pobres. Creían que el trasplante mecánico de las experiencias de los países desarrollados, no resolvería el problema del atraso económico.

 

La principal variante de la escuela dependientita se manifestó a través del pensamiento “estructuralista” promovido por un grupo de economistas ligados a la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Su pensamiento se basó en la explicación del carácter desigual del capitalismo mundial, pues consideraban que el hecho de que nuestros piases fueran exportadores de materias primas y los países ricos fueran exportadores de productos terminados, generaba un “deterioro de los términos de intercambio” del comercio internacional, que impedía el desarrollo y acrecentaba la pobreza. Entendían, que para alcanzar el desarrollo y superar la pobreza, el Estado debía intervenir en la economía para impulsar la industrialización a través de la “sustitución de importaciones” y así lograr el llamado “desarrollo hacia dentro” en base a un programa de capitalismo autónomo.

 

Los “neodependentistas”

 

También se han desarrollado un conjunto de teorías en el marco de la globalización que intentan trasladar los enfoques dependientitas de los años sesenta y setenta a la realidad del mundo contemporáneo. Estos neodependentistas niegan que el desarrollo sea posible por medio de la integración de las nacionales al mercado mundial tal y como está planteado hoy en día, por lo que sugieren un desarrollo nacional autónomo que desvincule las economías locales del mercado mundial globalizado. Las teorías más importantes son la de “la desconexión unilateral” y la de “el autocentramiento negociado”.

 

La primera plantea una solución radical a los problemas de la globalización tras sugerir una desconexión unilateral del mercado mundial dado que la dominación del tercer mundo y el subdesarrollo son una consecuencia del intercambio internacional desigual. En oposición, platean que una economía de soberanía local es la que, oferta y demanda, ahorro e inversión sean posibles en base a una acumulación endógena. Para ellos, la desconexión implica una capacidad excepcional de movilización, sin la cual, las privaciones que conlleva, no podrían ser aceptadas.

 

Por lo tanto, esta estrategia sólo es posible en circunstancias históricas excepcionales, cuando por ejemplo, el país en su conjunto se siente motivado para ello. Pero esta teoría choca de frente con la interdependencia real que vive el mundo de hoy así como con el nivel de integración que experimentan las sociedades el Planeta.

 

La segunda teoría, la de “el autocentramiento negociado” cree en el desarrollo de las economías locales sin depender del crecimiento de la economía mundial. Sugieren, que el desarrollo sólo es posible si las economías nacionales logran autocentrarse en sí mismas a través de construir espacios económicos locales, regionales y nacionales más autónomos. Así, los países pobres saldrían de su pobreza movilizados los factores nacionales de producción disponibles a través de la revitalización de los mercados locales. Para lograr la meta anterior, el Estado debe propiciar un nuevo orden económico interior y presionar la negociación de un nuevo orden económico exterior en el que se organicen los espacios y los intercambios.

 

Pero esta teoría choca con el escaso poder de los países pobres para conseguir ventajas en el mercado mundial con el aplastante poder de las naciones más desarrolladas, así como también con la interdependencia mundial y con la creciente integración regional, subregional y mundial que demandan los nuevos tiempos.

 

El enfoque keynesiano

 

Para los keynesianos el problema de la pobreza era atribuible a una escasez de demanda, la cual provoca estancamiento económico, desempleo y profundas contradicciones sociales. Plantearon la idea de que el Estado debía intervenir en la economía con el fin de disminuir el desempleo involuntario y aumentar la producción. Keynes pensaba que los dos grandes problemas que generaban pobreza en el capitalismo eran el desempleo y la concentración del ingreso, por el que desechó el mundo clásico del equilibrio natural y el sistema de libre mercado como el mecanismo para el ajuste automático y equitativo. El elemento clave de intervención estatal consistía en la “administración” de la demanda efectiva por parte del Estado.

 

El Estado podría aumentar la demanda y enfrentar la pobreza simplemente elevando el gasto público, por ejemplo, empleando nuevos trabajadores en la industria de la construcción, pues finalmente el aumento de los salarios significaba demanda efectiva, lo cual tendría un efecto multiplicador del ingreso, reactivando el proceso productivo.

 

El enfoque neoliberal

 

Para los liberales o modernamente neoliberales. La pobreza se produce por la incapacidad de una nación de producir empleos debido a distorsiones en la aplicación de la economía de mercado. Según los neoliberales el problema de la pobreza sólo se podría resolver mediante los mecanismos del mercado, los que a su juicio pueden asegurar a largo plazo el pleno empleo de la población y una escala de salarios adecuada.

 

Para los neoliberales el Estado es el principio causante de la pobreza por cuanto su participación en la economía comprime la actividad privada que es la parte más dinámica en la generación de empleos, Sostienen, que el Estado interventor desincentiva la producción y estimula la ineficiencia y el ocio. Además, protege industrias ineficientes, impide el progreso tecnológico, distorsiona los precios del mercado e invade áreas donde el sector privado es más fecundo y eficiente.

 

Para ellos, la política social contra la pobreza debe ser puramente compensatoria y focalizada, es decir, dirigida a paliar los efectos negativos de la transición de una economía intervenida a una economía de mercado, y destinada a crear condiciones para que el mercado funcione libremente, por lo que la política social del Estado debe tender a garantizar los niveles de seguridad pública, de educación y salud compatibles con las exigencias del funcionamiento del mercado.

 

Otras teorías

 

Otras teorías intentan explicar la pobreza y el subdesarrollo por incapacidades naturales o culturales, otras por la composición étnica y algunas por las creencias religiosas. El economista sueco, Gunnnar Myrdal, creía que los problemas de pobreza en el mundo no sólo eran económicos y políticos, sino también morales, Veían como condición imprescindible para superar la pobreza, la ayuda de los países altamente desarrollados. Por su parte, el economista egipcio, Samir Amín, cree que el problema de la pobreza de las naciones viene dado por el intercambio desigual dado que los países del Norte y del Sur no tienen la misma capacidad para imponerse en el mercado y fijar los precios.

 

Algunos economistas de izquierda como Paul Barn, también llamados neomarxistas, han tratado de demostrar en sus trabajos que el imperialismo contemporáneo obstruye el desenvolviendo del capitalismo en los países pobres, sacando de ellos recursos financieros y matando la industria local en competencia desigual

 

Finalmente se han desarrollado un conjunto de teorías ecologistas que parten de la denuncia del desarrollo industrial. A diferencia de los liberales y los marxistas que comparten la misma fe productivistas en la industria y la tecnología, estas teorías llamadas también “alternativas”, sostienen que el modelo productivista occidental basado en el crecimiento industrial es la base del proceso que conduce a las sociedades tradicionales al subdesarrollo.

 

Gedeón Santos

 

(Tomado de su libro:  “El PLD Frente a la Pobreza y la Globalización“)