¿Se Avecina una catástrofe económica mundial? (5/5)

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La esencia de la Crisis de Fin de Siglo

 

La crisis del capitalismo de hoy es una crisis de la civilización industrial que está generando una profunda transformación en la base material de la sociedad como consecuencia de una radical revolución tecnológica que comenzó hace aproximadamente 50 años. Es decir, la economía de la sociedad industrial basada en la máquina se ha agotado y está siendo sustituida por la nueva sociedad post-industrial basada en la microelectrónica y el conocimiento. Esta revolución de la base material ha trastocado todos los principios y leyes en que se basaba la economía anterior y ha provocado crisis en todas las economías del mundo, sin importar su orientación ideológica.

 

La Vieja Economía

 

Por lo menos tres acontecimientos han desatado la transformación de la economía mundial: la explosión tecnológica (expresada principalmente en la microelectrónica, los ordenadores y la biotecnología), la crisis ecológica (expresada en el agotamiento de los recursos naturales y en el deterioro del medio ambiente) y el proceso de globalización (expresado en la independencia, la integración y la movilidad internacional del capital), Ni Marx, ni Adam Smith, ni Keynes pensaron jamás que la economía desbordaría a los Estados Unidos (globalización); que el capital se convertiría en inmaterial (microelectrónica) y que los recursos naturales no aguantarían por más tiempo los ataques del crecimiento industrial (crisis ecológica).

 

Todos los principios en que se basaba la economía anterior partían de la idea de nacionalismo económico, de recursos naturales inagotables, del Estado Nacional como unidad territorial y del principio de que los factores de producción eran tierra, trabajo y capital. Además, la vieja economía estaba organizada sobre los principios de concentración, maximización sincronización, especialización, uniformización y centralización. También, todo el proceso productivo estaba organizado a partir de la fábrica, la acumulación de capital, el trabajo asalariado y el crecimiento económico. Pero la explosión tecnológica, la crisis ecológica y el proceso de globalización están cambiando el panorama anterior.

 

La Nueva Economía

 

En primer lugar, la explosión tecnológica ha generado la llamada “economía de la información” la cual se basa en la distribución instantánea de datos, ideas y símbolos; en la tecnología y no en los recursos naturales como elemento clave de la formación del valor, en la desmasificación de los procesos económicos. En la rapidez de las transacciones comerciales, en el empequeñecimiento de las máquinas-herramientas, y en el conocimiento como rasgo esencial de los factores de la producción. A diferencia de los antiguos principios que normaban la vieja economía, los principios de la economía de hoy son: interactividad, movilidad, velocidad, convertibilidad, conectividad, movilidad, omnipresencia y mundialización. Estos nuevos principios han alterado la idea sobre conceptos como: acumulación de capital, explotación, crecimiento, distribución, producción e intercambio. Así mismo, han cambiado la idea de nacionalismo, soberanía y proteccionismo.

 

En segundo lugar, la crisis ecológica ha obligado a un cambio en la relación del hombre con la naturaleza, lo cual ha transformado los criterios de crecimiento económico, productividad, y orientación de la inversión. A diferencia de la economía anterior, en la de hoy, el desarrollo no puede medirse por la cantidad de materia prima o de trabajadores que se aumenten en la producción, sino por la cantidad de conocimientos y de tecnologías que posean las máquinas y los trabajadores. Asimismo, el dinero electrónico, la interdependencia, la liberalización y la globalización están generando una economía global de difícil regulación, lo cual ha obligado a un cambio en las políticas micro y macroeconómicas de los gobiernos y de las empresas. Evidentemente, que todos esos cambios tienen que generar una crisis.

 

Las consecuencias del cambio

 

La primera consecuencia del cambio es la volatilidad del sistema financiero internacional que ha generado una masa de dinero de difícil regulación, dinero en su mayoría virtual, que ha orientado la inversión hacia la especulación bursátil y no a la inversión reproductiva. La segunda consecuencia es el paro laboral y la quiebra del modelo del pleno empleo. Las causas de ese desempleo y del cambio de modelo se pueden buscar en la creciente importancia del capital sobre el trabajo, en el desarrollo de tecnologías que sustituyen el trabajo manual, en la creciente demanda de trabajo de mujeres que antes se dedicaban a las tareas domésticas, en la creciente necesidad de reducción de costos por parte de las empresas, en las fusiones de grandes empresas que prefieren integrarse a hacer inversiones en nuevos negocios generadores de empleos y en los grandes beneficios de la especulación bursátil en contraste con la inversión productiva.

 

La tercera consecuencia es la crisis microeconómica. La transformación de la economía ha hecho que los aparatos productivos y la organización del trabajo se tornen deficientes, que los sistemas de distribución se revelen anticuados y que las políticas de promoción y marketing se vuelvan obsoletas. Una cuarta consecuencia es la contracción del consumo y de la demanda. Lo anterior es producto del creciente desempleo, de la pérdida de valor de los salarios frente al capital, de la poca inversión productiva y de la disminución de la demanda de los gobiernos como consecuencia de los procesos de achicamiento de los Estados. La quinta consecuencia de la nueva economía es la creciente crisis fiscal del Estado, crisis que se da por la vía de la recaudación y del gasto; esto es, modernamente los Estados no pueden aumentar los impuestos, si quieren atraer inversión o evitar fugas de capitales. Asimismo, los procesos de integración obligan a una restricción del gasto, lo que le quita al Estado potestad para intervenir en la economía. Lo anterior genera la sexta consecuencia que es la crisis del Estado de bienestar, el cual se ve cada día reducido por la introducción de nuevos esquemas de seguridad social y de nuevas reformas que le restan poder distributivo al Estado. Y por último, la nueva economía está ampliando la brecha entre los países ricos y países pobres, lo cual sienta las bases para un conflicto entre el Norte post-industrializado y el Sur en proceso de industrialización.

 

Crisis De Las Recetas

 

Uno de los problemas de la crisis de hoy es que no hay recetas claras que puedan enfrentar los problemas, en épocas anteriores, contra las crisis financieras se utilizaba el Fondo Monetario Internacional (FMI); pero este organismo financiero mundial ya no puede resolver los problemas, puesto que las crisis de hoy han sobrepasado su capacidad económica y han puesto en evidencia su capacidad para prevenir las crisis de hoy. Asimismo, cuando la economía entraba en recesión se utilizaban las recetas de Keynes, quien sugería la intervención del Estado para la reactivación económica; pero las recetas keynesianas terminaron generando inflación y estancamiento (estanflación), por lo que dejaron de ser efectivas para enfrentar los ciclos económicos modernos. También se tenían las recetas neoliberales para curar la inflación, pero estas recetas terminaron generando una alta concentración del ingreso, especulación, recesión y profundas desigualdades sociales.

 

La Crisis Moderna

 

La mayoría de las crisis que están padeciendo los países se debe a que no han hecho las transformaciones micro y macroeconómicas para adaptarse a la nueva economía post-industrial basada en el conocimiento y la globalización. Incluso países como Japón, han entrado en crisis porque interrumpieron las transformaciones hacia la economía de la información. Dejando de lado los cambios micro y macroeconómicos que demandaban sus problemas. La propia Unión Soviética fue la primera víctima de la nueva forma de crear riquezas, puesto que su colapso se debió principalmente a que no fue capaz de transformar su economía industrial de guerra fría en una economía de alta producción y competitividad. Entonces, más que una catástrofe económica, la de hoy es una crisis, producto del choque de la civilización industrial con la economía post-industrial, choque que ha transformado la base material de la sociedad y todas las concepciones económicas.

 

¿Hacia una catástrofe mundial?

 

Por lo menos cuatro argumentos desmienten la idea de una catástrofe económica mundial. El primer argumento en contra de la catástrofe económica mundial es que, el hecho de que los líderes de las naciones más poderosas tengan conciencia de la posibilidad de una crisis, los obliga a tomar las precauciones, por razones de instinto de conservación. El segundo argumento es que la misma interdependencia mundial que provoca la crisis, genera a la vez su solución, puesto que nadie quiere que el otro se caiga cuando sabe que esa caída le puede arrastrar a él también. Es decir, la interdependencia presiona al acuerdo. El tercer argumento es que todavía el sistema cuenta con importantes amortiguadores económicos que pueden enfrentar una eventual catástrofe mundial. El cuarto argumento es que esa nueva economía que está creando la crisis, puede presentar importantes alternativas para el empleo y la producción a través de la desmasificación de la producción y de vuelta a la pequeña empresa capitalista.

 

Luego de haber estudiado las principales crisis y de haber conocido la esencia de la crisis de hoy, podemos afirmar que la que se avecina es una crisis del antiguo modo de producción maquinal, que lejos de llevarnos a la catástrofe, puede abrir nuevas posibilidades para la supervivencia de la vida en el planeta, siempre que los humanos sepamos ponernos de acuerdo.

 

Por lo que creemos que el futuro será como un cheque en blanco de múltiples alternativas y riesgos. Pero si de algo estamos seguros es de que este proceso de desarrollo material que experimenta la humanidad no dará marcha atrás, por lo que cualquier solución a la crisis de hoy y a la futura, tendrá que buscarse en el marco de la nueva realidad económica mundial, y no en los viejos esquemas productivos.

 

 

Gedeón Santos