¿Se Avecina una catástrofe económica mundial? (2/5)

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Las grandes crisis económicas del siglo XX

 

El Capitalismo como sistema económico-social, se mantiene en un constante estado de auge y declive, de expansión y contracción y de prosperidad y crisis. A esas variaciones o fluctuaciones de la economía capitalista los economistas llaman “ciclos económicos”. Finalmente, nos preguntamos, ¿cuáles han sido las principales crisis del capitalismo? ¿Qué las han provocado y cómo se han desarrollado esas crisis? ¿Cuáles han sido las recetas para poner remedio a las depresiones?

 

Las crisis del capitalismo en los últimos tres siglos han sido muchísimas y variadas y provocadas por diversas causas: algunas como consecuencia de guerras, otras por sobreproducción, escasez de demanda, exceso de dinero, entre otras causas. Pero para que el lector se forme una idea, lo más amplia posible (dentro de los límites de este espacio), sólo estudiaremos las dos crisis más importantes padecidas por el capitalismo en este siglo: la de 1929 y la de 1973.

 

 

Las crisis del siglo pasado

 

En el siglo pasado, el capitalismo fue afectado por un considerable número de ciclos económicos. Según el economista A. Hansen, de 1795 á 1937, sólo en los Estados Unidos hubo diecisiete ciclos de una duración media de 8 años y medio; y en los 130 años que pasaron de 1807 á 1937, hubo 37 ciclos menores con una duración media de tres años y medio. Asimismo, en la economía mundial se han registrado los siguientes períodos (aproximadamente) de expansión y de crisis: predominio de la expansión, desde 1770 hasta 1815; predominio de la recesión de 1815 á 1850; nuevo predominio de la expansión de 1850 á 1870, y el subsiguiente período de recesión, de 1870 á 1895; mejoramiento en el período de 1895 á 1920; predominio de gran depresión, de 1929 á 1941; nuevo período de expansión, de 1941 á1965, y a partir de 1973, nuevo predominio de la recesión y el pesimismo económico.

 

La gran depresión de 1929

 

Como todas las grandes depresiones, la de 1929 fue precedida por dos ligeras recesiones en los Estados Unidos. La primera tuvo lugar en 1924 cuando la producción industrial bajó durante los primeros cinco meses del año. Los salarios y el tipo de descuento marcaron su base mínima. El desempleo se agravó al pasar del 5.2 por ciento en 1923 al 7.7 por ciento en 1924. Los precios al por mayor experimentaron una baja del 2.3 por ciento. La renta nacional tuvo una ligera disminución en su ritmo de crecimiento. Una segunda recesión apareció desde octubre de 1926 hasta diciembre de 1927. La bolsa bajó, el desempleo alcanzó el 3.5, la demanda de acero disminuyó y la producción de automóviles se redujo. Pero a partir de enero de 1928 se inició un período de recuperación caracterizado por el crédito fácil.

 

Empero, en vez de que esas ligeras crisis sirvieran de advertencia a los estadounidenses, estos experimentaron un excesivo optimismo acerca del futuro de su economía. Ese optimismo se inició con el período de prosperidad de 1922 y 1924 en el cual aparecieron las primeras manifestaciones de la sociedad de consumo en los Estados Unidos. Lo anterior condujo a un movimiento especulativo de gran amplitud con la compra de terrenos en el estado Florida, zona norteamericana que por su clima soleado y agradable, se situaba en el centro de atención de la economía de Estados Unidos.

 

¿Como se produjo la crisis?

 

La crisis se inició cuando, producto de la especulación, el precio de los terrenos de Florida se multiplicaron por diez e incluso por veinte en algunos condados, pero llegó un momento en que se produjo un desfase entre la tierra urbanizable y la demanda de ella, todo lo cual hizo que los precios cayeran rápidamente. Este descalabro de los precios hizo que la atención de los especuladores se concentrara en los mercados de valores especialmente la Bolsa de Nueva York, donde volvió a repetirse el mismo fenómeno especulativo de Florida. Sin embargo, hacia 1929 la composición de las riquezas nacionales se modificó, puesto que los beneficios de los trabajadores se redujeron en favor de un aumento de los capitales. Asimismo, el progreso tecnológico conducía a una sobre capitalización relativa de las empresas, la demanda interior se contraía y las exportaciones disminuían. Es decir, poco a poco se estaban reuniendo las condiciones objetivas de una crisis.

 

Sin embargo, el detonante de la crisis se dio en Wall Street, el auge de las bolsas de valores de esos años fue una clásica burbuja especulativa en la que los precios subían como consecuencia de la especulación y no de un aumento de los beneficios y de los dividendos de las empresas. El hecho de que en el reparto de la renta nacional saliese más favorecido el capital que el trabajo reanimó la especulación. Así, ante la orgía especulativa, los inversionistas no se percataban de la garantía de la propiedad de la empresa ni de su historial, simplemente, si los demás compraban al alza, todo el mundo les seguía los pasos en busca de ganancias fáciles. Como consecuencia de lo anterior, el número de valores intercambiados se duplicó entre enero de 1925 y octubre de 1929.

 

Pero cuando los especuladores se dieron cuenta del agotamiento del proceso, del deterioro previsible de los resultados de las empresas industriales y de las débiles garantías de las acciones compradas; comenzaron a vender las acciones para protegerse, provocando que el mercado de valores, que se había mantenido en alza, iniciara su carrera hacia la baja. Lo anterior se agravó cuando el Banco de Inglaterra decidió elevar la tasa de interés del 5.5 al 6.5 por ciento, lo cual superaba en medio punto la tasa de interés de Estados Unidos.

 

Esto provocó que los capitales flotantes abandonaran Nueva York para dirigirse a Londres, lo cual aceleró aún más el desplome bursátil. El 29 de octubre de 1929, la bolsa se hundía. Títulos valorados en miles de millones desaparecían cada mes. Unas acciones tan sólidas como las de United States Steel cayeron de una cotización máxima de 261 en 1929 a una mínima de 21 en 1932.

 

¿Cómo se propagó la crisis al mundo?

 

Estados Unidos ocupaba, desde el final de la Primera Guerra Mundial, una posición preponderante en la economía mundial. Para la época, Estados Unidos no sólo era el principal prestamista de los países europeos, sino que éstos eran su mejor cliente. Europa se encontraba entonces enredada en las llamadas “reparaciones de guerra”, es decir, los países que perdieron la guerra debían pagar a los vencedores por los daños causados. Así, Alemania, por ejemplo, para financiar sus deudas, recurría a los mercados de capitales de Estados Unidos, y con los recursos obtenidos les pagaba a Francia y a Inglaterra, países que a su vez con esos fondos atendían sus deudas con Estados Unidos contraídas durante la guerra. De esa manera el dinero que salía del mercado norteamericano volvía a él.

 

Pero con la crisis bursátil de Nueva York y con la crisis general de la economía norteamericana, Los Estados Unidos cortaron el flujo de préstamos a Alemania y ésta a su vez interrumpió el pago de sus reparaciones de guerra, con lo cual se quebraba el circuito financiero en que se basaba la economía mundial. A partir de entonces, el pánico se apoderó de los mercados de capitales, generando de inmediato quiebras de bancos en todo el mundo, cierre de empresas, desempleo masivo y crisis agrícola. La situación se agravó porque los países, en vez de llegar a un acuerdo para coordinar sus políticas macroeconómicas y abrir sus mercados, hicieron todo lo contrario, puesto que levantaron por doquier barreras proteccionistas que venían a agravar más la ya delicada crisis mundial.

 

La crisis de 1973

 

La crisis de 1973 tuvo sus inicios en el agravamiento de los problemas monetarios a nivel mundial. El sistema financiero internacional (después de la Segunda Guerra Mundial) se basó en los tipos de cambios fijos y en el poder del dólar estadounidense, moneda que al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se había transformado en la principal fuente de reserva internacional, puesto que era la única moneda que contaba con un sólido respaldo en oro y con una economía en plena expansión. Pero en Estados Unidos empezaron a aflorar serios desequilibrios económicos provocados por los excesivos gastos de la “Guerra de Vietnam”, por la recuperación de los países europeos que comenzaron a competir con Estados Unidos, por el desafío de Japón y de un grupo de países de reciente industrialización que arrinconaron a los productos norteamericanos en el mercado mundial, por la salida masiva de ahorros norteamericanos hacia los bancos europeos y por la amplia inversión extranjera directa de las empresas multinacionales norteamericanas hacia Europa.

 

Todo lo anterior, generó un profundo déficit en la balanza de pagos de Estados Unidos, lo que a su vez generó una disminución de las reservas de oro norteamericanas. Esta disminución de las reservas de oro hizo que Estados Unidos devaluara su moneda lo cual trajo profundos problemas; puesto que como la mayoría de las monedas de los países del mundo habían establecido su valor en base al dólar, una devaluación del dólar implicaba una devaluación de sus reservas, y lo que es peor, esas reservas devaluadas no podían ser cambiadas por oro, puesto que Estados Unidos no tenía el oro suficiente para atender cualquier reclamo. A partir de entonces se decidió liberalizar el precio del oro. También, cada país podía establecer el precio de su moneda al nivel que quisiera, con lo cual quedaba enterrado el sistema de Patrón oro-dólar y de tipos de cambio fijos creados después de la Segunda Guerra Mundial, para ser sustituido por un sistema de libre cambio internacional.

 

Pero, a pesar de la delicada situación financiera internacional, lo que le sirvió de detonante a la crisis mundial fue la decisión de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar los precios mundiales del petróleo. Ese aumento terminó por desequilibrar la ya débil economía mundial, puesto que la mayoría de los países tuvieron que reajustar sus economías a la nueva realidad mundial. Así, ante la crisis, la mayoría de los países se endeudaron y comenzaron a proteger sus economías, lo cual generaba un estancamiento de las exportaciones mundiales agravando así el ciclo económico. Ahora bien, ¿Cuáles fueron sus consecuencias más importantes? ¿En qué se diferenciaron y cuáles eran sus similitudes?

 

Continuará…

 

 

Gedeón Santos