Los modelos mundiales de Estatización

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El caso de los Estados Unidos

 

En el caso específico de Roosevelt, éste pondría la maquinaria estatal en acción para asistir a los desempleados, subsidiar a los agricultores, elaborar proyectos de obras públicas a gran escala, asegurar los depósitos bancarios, financiar hipotecas para los adquirientes de viviendas, para la fabricación de armas en gran escala, etc.

 

En los Estados Unidos se afirmó la gran familia de las corporaciones gigantes. Durante la guerra, gracias a la intervención del Estado, se construyeron grandes complejos industriales financiados por el capital público. El Estado norteamericano, sin embargo, no guardó la propiedad de esas realizaciones, sino que las cedió a las empresas nacionales más importantes. Las nuevas fábricas e instalaciones así creadas pasaron a propiedad privada al final de la conflagración mundial y a un precio bajo. Esto explica la razón del desarrollo de la gran empresa estadounidense auspiciada por la política económica del Gobierno durante la Segunda Guerra Mundial, y explica también por qué el sector de la propiedad estatal es mínimo en los Estados Unidos.

 

Otra razón que explica que el sector de la empresa pública sea mínimo es que los Estados Unidos salieron fortalecidos de la Guerra. Ni una sola bomba calló en su territorio, por el contrario, la guerra fortaleció la economía de ese país a tal punto, que al final de ella se convirtió en la cabeza del capitalismo mundial.

 

Entonces, con una economía sólida y en expansión el sector público tuvo pocas razones para mantener una intervención directa ante un sector privado revitalizado gracias a las políticas keynesianas y los gastos de guerra. Entre 1940 y 1945 el Producto Nacional Bruto (PNB) en Estado Unidos, pasó de 242,000 millones de dólares a 383,000 millones.

 

El modelo europeo

 

Europa, en cambio, fue el escenario de la guerra. Sus industrias fueron destruidas, su agricultura arrasada, una parte de su población laboral tuvo que tomar las armas, sus fuentes de financiamiento agotadas y en fin, su economía al borde del colapso.

 

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, mientras que en los Estados Unidos el Estado intervenía  a penas en el sector productivo, en Europa occidental entre un 20 y un 30 por ciento de la inversión productiva provenía del Estado.

 

La empresa del Estado aparece en Europa Occidental, entre otras razones, como resultado de una cierta incapacidad del capitalismo privado para construir por sus propios medios, una sociedad industrial  avanzada y como parte de una cierta tradición estatista, a excepción de Inglaterra y algunos países bajos.

 

En Francia, por ejemplo, ya en el siglo XVII Colbert inició una política económica de intervención estatal, continuada por Turgot en el siglo XVIII. Pero es a partir de 1926, con la subida al Poder del gobierno de Poincaré, cuando se inicia un impresionante despegue industrial debido a un gran esfuerzo de las inversiones estatales.

 

Por primera vez, el Estado, asociado con empresas privadas detenta un importante papel en un incipiente proceso de fusión entre el capital público y el privado.

 

Se desarrollaron en Francia tres tipos de empresas públicas: a) las del sector de base energética (Electricidad de Francia, Gas de Francia, Carbones de Francia, Compañía Francesa de Petróleos) y transportes colectivos (SNCF de Ferrocarriles, Air France, Air Inter, autopistas); b) las del sector automóvil (Renault) y c) las de servicios diversos (correo y telecomunicaciones, hospitales, seguridad social, etc.).

 

El Estatismo en Italia

 

En Italia y en España, donde las empresas públicas han tenido participación esencial, el estatismo se desarrolló como consecuencia directa de las políticas de Mussolini y Franco ante la incapacidad de la burguesía nacional para inicial el despegue industrial.

 

Durante la década de 1940, tanto en Italia como en España es el Estado el que pone remedio al “atraso económico” aprovechando la existencia de una fuerte reserva de mano de obra industrial en las zonas rurales superpobladas y movilizando grandes cantidades de capital hacia la industria, el comercio y los sectores “estratégicos”.

 

El Estado en Italia, compró acciones en aquellas empresas que por la crisis se veían abocadas a desaparecer en las profundidades de la depresión. Así, se creó en 1933 el Instituto para la Reconstrucción Industrial (IRI), monopolio público que agrupaba a más de 150 sociedades y que empleaba a más de 300,000 personas. El IRI controlaba una gama inmensa de sectores de la producción industrial italiana que iba desde la construcción de autopistas hasta la de automóviles Alfa Romeo, pasando por las líneas aéreas, la construcción naval, etc. Sus actividades también alcanzaban al sector comercial y financiero: Banca Comercial Italiana, Crédito Italiano, Banco de Roma, Banco del Espíritu Santo y todas  las filiales financieras de que disponían. Otro monopolio público italiano de parecidas características al IRI era el Ente Nazionale dei Idrocarnburi (ENI). Fundado en 1953, su actividad principal era la explotación de yacimientos de petróleo y la industria petroquímica.

 

La crisis de los años ´30 fue tan profunda en Italia, que empresas tan importantes como FIAT, Pirelli, SniaViscosa, Montecatini, Olivetti, Edison, tuvieron que solicitar ayuda a la banca pública para mantenerse operando.

 

El caso de España

 

En España surge en 1941 el Instituto Nacional de Industria (INI) cuyo primer objetivo consistió en crear los cimientos para el desarrollo industrial español. Mediante subvenciones del Estado y de organismos financieros privados, el INI consiguió establecer una estructura sólida que abarcaba cantidades de ramas de la producción: investigación de las riquezas del suelo (Empresa Nacional Adaro), construcción naval y militar (Empresa Nacional Bazán), transporte aéreo (Iberia), construcciones aeronáuticas (CASA), siderurgia (ENSIDESA), automóvil (SEAT), y electricidad (ENDESA y ENHER).

 

Al final del año 1972, el INI controlaba un 12% del número total de las 300 primeras empresas españolas, empleaba más del 23% de su personal y realizaba un 22% de su volumen total de negocios.

 

En Austria, el capitalismo estatal es el producto de una política decidida de nacionalizaciones contra las compañías alemanas instaladas en el país durante la Segunda Guerra Mundial.

 

El modelo estatista inglés

 

Inglaterra fue un caso particular: allí la propiedad estatal se originó por razones ideológicas bien  marcadas tras el ascenso al Poder del Partido Laborista.

 

Ellos consideraban que la presencia del Estado en la economía era un requisito de la justicia social y una condición necesaria para la verdadera democracia. Creían que la empresa estatal y la eliminación de la competencia reducirían las vicisitudes de los ciclos económicos, crearía igualdad y daría beneficios sustanciales a los consumidores.

 

La mayoría de las corporaciones públicas británicas surgieron de una oleada de adquisiciones de empresas privadas después de la Segunda Guerra Mundial.

 

El gobierno laborista de esa época, tratando de realizar sus objetivos declarados en tiempo atrás, estatizó el petróleo, el Banco de Inglaterra y la aviación civil en 1946; la electricidad en 1947; los transportes y el gas en 1948; el acero en 1949; etc.

 

El modelo latinoamericano

 

La expresión latinoamericana del modelo keynesiano se manifestó a través del concepto de “Estado desarrollista” en el que se planteaba que el Estado debía intervenir en la economía para garantizar mayores niveles de crecimiento y de distribución de la riqueza.

 

Auspiciado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la concepción del Estado desarrollista abogaba por una economía mixta que promoviera la sustitución de importaciones, una ideología nacionalista y una integración regional que facilitara la ampliación de los mercados nacionales.

 

El modelo económico que le sirvió de base fue el “estructuralismo”, cuyo aporte esencial consistió en su explicación del carácter desigual del sistema económico mundial, e intentó sustentar dicha tesis en los conceptos de “centro y periferia”.

 

Esta tendencia se combinó con la estructuración del Estado “populista”, cuya base se cimentaba en una retórica nacionalista y en la personalidad de un líder carismático. Su propósito era lograr el llamado “desarrollo hacia dentro” en base a un programa de capitalismo autónomo.

 

Para comienzos de la década del ´30 la mayoría de las naciones latinoamericanas no habían podido iniciar su despegue industrial. Sus economías dependían de la explotación  de materias primas y de la producción agrícola. La burguesía no había logrado por sí sola acumular el capital y la experiencia como para llevar a cabo con éxito un proceso de industrialización. Es el Estado en cambio, a través de su poder monopolizador el que le inyectaría al proceso un dinamismo sin precedentes.

 

La estatización en México

 

En México, por ejemplo la intervención gubernamental en los asuntos económicos se inició con la Revolución y la Constitución de 1917, sin embargo la que podría considerarse la primera entidad pública del México moderno fue el Banco de México fundado en 1925.

 

Una serie de instituciones públicas y disposiciones legales ampliaron el alcance del papel económico del Estado y le reservaron los sectores estratégicos más importantes.

 

Entre 1940 y 1980, el Estado fue fundador de 111 empresas industriales, socio de otras 124, en 35 de las cuales se vio “obligado” a participar por la precaria situación de las compañías, y accionista mayoritario de 59 empresas más.

 

Así, entre 1950 y 1980 gracias a la inversión estatal, América Latina experimentó una profunda transformación. La población se duplicó y por primera vez hubo un predominio de las zonas urbanas sobre las rurales. El proceso de industrialización contribuyó a la modernización en sentido general. Se construyeron puentes, carreteras, presas y no cabe dudas que la región experimentó un cambio estructural de extraordinaria magnitud.

 

Las empresas públicas internacionales      

 

Además de esa forma de intervención, se desarrollaron las llamadas “empresas publicas internacionales”, las cuales eran el producto de la colaboración de dos o más gobiernos para obtener objetivos mutuos. Diversos Estados hacen un aporte de capital público en esas empresas y el control y las decisiones de las mismas depende del número de acciones correspondientes a cada país.

 

Las empresas publicas internacionales pueden ser de distinto tipo: de comercio, de servicios públicos, de financiación, de fomento y desarrollo, de investigación y tecnología, etc. Muchas veces surgen por la imposibilidad financiera y material de un solo gobierno para emprender un plan de acción sin ayuda o colaboración exterior.

 

Ejemplos de esas empresas eran British Commonwealth Pacific Airlines, Limited, cuyo capital fue suscrito por Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra; Air África, constituida por los gobiernos de Camerún, Alto Volta, República Centroafricana, Senegal, Nigeria, Chad, Congo, Mauritania, Costa de Marfil, Dahomey y Gabón. En América Latina se constituyó la corporación de transporte aéreo COCESNA por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. En Europa se estableció la empresa EUROCHEMIC en la que participaban treces Estados europeos. Y así se desarrollaron muchas empresas más alrededor del mundo.

 

El Estado intervencionista internacional

 

El Estado, no sólo intervino en la economía para superar las crisis que se presentaban a lo interno de cada nación, sino que lo hizo a escala internacional para evitar que el capitalismo cayera en un nuevo crac de tipo 1929. La destrucción económica masiva provocada por la Segunda Guerra Mundial especialmente en Europa y en Japón, permitió que el Estado más poderoso del momento, Estados Unidos, saliera en auxilio del sistema capitalista mundial para evitar su hundimiento. Masas enormes de divisas, cereales, máquinas afluyeron hacia Europa para reconstruirla, y esa financiación estaba a cargo del capital público norteamericano.

 

Así, el capital financiero estadounidense fluye hacia Europa y penetra todas las economías desde Londres hasta Roma pasando por París y Berlín.

 

En un primer momento es el capital público bajo la forma del Plan Marshall de reconstrucción de Europa, el que se dirige hacia el viejo continente y también hacia el mundo subdesarrollado. Entre 1946 y 1951, el Plan Marshall invirtió la cantidad de 22,000 millones de dólares en la reconstrucción de Europa. Pero luego que la crisis se fue superando, el Estado norteamericano cedió su lugar al capital privado el cual le siguió los pasos al Plan Marshall y penetró en el Viejo Continente y Japón realizando la más extraordinaria inversión privada internacional conocida por la historia.

 

¿Por qué el Estado empresario?

 

Todos esos procesos de cambio que se generaron en todo el mundo después de la crisis global de los años ´30, demuestran que la actuación del Estado en el terreno económico no se produjo por razones superficiales o antojadizas.

 

Lo que pasó fue, que habiéndose agotado las posibilidades de funcionamiento del mercado libre en los primeros cien años del capitalismo, el sistema hizo intervenir al Estado en los asuntos económicos para evitar su hundimiento.

 

En muchos casos, el Estado intervino en la economía para salvar a empresas del sector privado que ante la crisis presentada iban hacia la quiebra, en otros fue por razones marcadamente ideológicas, pero también se intervino con el criterio de promover el desarrollo industrial especialmente en aquellos países que no habían podido iniciar su “despegue” económico.

 

Hubo un momento en que la integración del Estado y el sector privado para solucionar los problemas planteados fue de tal magnitud, que ni siquiera en los Estados Unidos se podía distinguir claramente cuáles eran las empresas privadas y cuáles no. Algunas empresas eran asociaciones entre el sector privado y el público, otras eran propiedad del Gobierno, pero administradas por empresarios particulares. También se daba el caso de empresas propiedad del sector privado, pero que dependían del Gobierno como comprador o regulador de los mercados. Otra gran parte de las empresas privadas dependían de la protección efectiva del Estado.

 

Como puede verse, la participación directa del Estado en la economía tiene raíces profundas, que a la hora de hacer un análisis de si el Estado debe o no participar en el proceso económico, debemos ponderar…

 

Puede decirse que la intervención del Estado en el proceso económico ha sido en cada país el resulta de causas diferentes, pero con un mismo fondo: superar aquellas crisis en las que los mecanismos propios del sistema económico no resultan adecuados para la solución de los problemas planteados.El Estado ha hecho posible la supervivencia del sistema a escala nacional e internacional a través de la función de interventor que no es nueva en la historia, pues intervino: durante el librecambio, imponiendo tarifas arancelarias para favorecer el desarrollo del capitalismo nacional; durante la fase monopolista, embarcándose en una guerra de agresión interimperialista por la defensa de sus respectivos mercados en 1914-1918; durante la crisis de los años ´30, para sacar el sistema de la bancarrota producida por el crac financiero; y en la etapa internacional, para salvar a Europa y a otros países del colapso tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

 

Gedeón Santos (Extraído de su libro “Sistemas Mundiales en Crisis”)