La Crisis de Venezuela y sus Lecciones (1/4)

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El Origen de la Crisis Venezolana

 

Hasta la segunda década de este siglo, Venezuela era una sociedad agraria que dependía del cultivo del café, del cacao y la ganadería. Pero, a partir de los años “20 el  petróleo  comenzó a sustituir el café como fuente principal de riquezas y cambió el destino de la sociedad venezolana; pues desde entonces, el petróleo constituyó  la base de sustentación de la economía, y las relaciones generadas en torno a su extracción y comercialización  han formado el núcleo de la dinámica económica, social y política del país.

 

En principio, la renta petrolera permitió una movilidad social ascendente y mejores condiciones de vida para la población, pues el ingreso petrolero por habitantes pasó de 555 dólares en 1970 á 3,262  para el 1980, gracias a los aumentos de los precios del petróleo declarados por la Organización  de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el cual pasó de 2.89 dólares el barril en 1973 a 34 dólares en 1981. Así mismo, un amplio sector de la sociedad pasó a constituir una nueva clase media profesional y empleada del Estado o del sector privado, y muchos individuos lograron amasar grandes fortunas. Esa prosperidad, le dio a Venezuela un peso decisivo en América Central y el Caribe, regiones a las que suministraba petróleo y ayuda económica en condiciones ventajosas. 

Bonanzas y Derroche de Recursos

 

Todo lo anterior, creó un proceso de ilusión de riqueza y desarrollo que atrapó a la sociedad venezolana en el derroche y la falta de previsión, pues no creyeron que la situación de bonanza iba a desaparecer, y no eficientizaron su aparato reproductivo ni diversificaron las exportaciones, quedando a expensas de los ingresos petroleros. Paradójicamente, la abundancia de recursos provenientes del petróleo se convirtió en un estímulo y en freno al desarrollo. Pues por un lado, esa abundancia permitió equipar  el país con una infraestructura productiva y de servicios  moderna, al mismo tiempo, por otro lado, generaba un exceso de divisas que estimulaba  las importaciones en detrimento de la producción nacional, lo cual produjo una industria altamente ineficaz, sobreprotegida e incapaz de exportar.

 

Es decir, Venezuela comenzó a sufrir de la llamada “enfermedad holandesa” (Se llama enfermedad holandesa por haber sido una situación detectada en Holanda a partir del desarrollo de los nuevos yacimientos de gas natural en el mar del norte), la cual conduce a un proceso de “desindustrialización”. Esta “enfermedad” se produce cuando la exportación de un determinado recurso natural genera una cantidad de divisas que produce una sobrepoblación de la moneda nacional. Lo que a su vez abarata los productos importados y hace que los productos nacionales suban se precio en el mercado internacional. Lo anterior saca a los demás productores nacionales de competencia y los lleva a la quiebra o a realizar inversiones improductivas o a vivir de los factores del Estado. Es decir, el éxito en el descubrimiento y comercialización de un recurso natural puede representar la quiebra de las demás industrias nacionales. Así, mientras que en otros países de América Latina la escasez de divisas obligaba a la creación de industrias nacionales que satisficieran la demanda interna, en Venezuela, la abundancia de dividas permitió que la demanda de productos se supliera por vía de la importación y no por los mercados nacionales.

 

Petro-Estado Paternalismo

 

Entonces, ante un sector privado incapaz de emprender el desarrollo por sí solo e imposibilitado para exportar, el “Estado petrolero” o “Petroestado” tuvo que utilizar los ingresos por concepto del petróleo para la modernización del país. Por lo que promovió la sustitución de importaciones, a través de créditos blandos y protección arancelaria, con lo cual se fue fortaleciendo un sector empresarial relativamente moderno, pero dependiente de la protección estatal.

 

Así fue como los empresarios venezolanos lejos de habituarse a pagar impuestos que luego fueran distribuidos, se acostumbraron a sobrevivir con la renta que recibían del Estado por concepto de la venta de petróleo. Es decir, contrario a otros países, los empresarios en vez de fortalecer las arcas del Estado por la vía de la tributación,  se convirtieron en objeto de ayuda estatal, disputándose así los ingresos fiscales del Estado con el resto de la población.

 

Este carácter deformado del desarrollo económico incapacitó a Venezuela para enfrentar la nueva situación que comenzó a presentar a mediados de los años 80, caracterizada por la emergencia de la economía del mercado, por la competitividad de los mercados internacionales, por la baja de los precio del petróleo, por la crisis de la deuda externa, por los nuevos paradigmas tecnológicos y productivos y por la globalización.

 

Las Bases del Sistema Venezolano

 

Toda la vida Venezuela se organizó sobre la base de los que algunos autores han llamado “El sistema populista de coalición de élites”, el cual dependía de la interacción de tres factores fundamentales:

  • La abundancia de recursos económicos provenientes de la renta petrolera.
  • La relativa satisfacción de las demandas sociales con los recursos disponibles
  • La capacidad de las organizaciones políticas y sociales (partidos políticos y grupos organizados) así como de sus líderes, de canalizar y representar las demandas de la sociedad en un ambiente de confianza de la población.

 

Esto le permitió a los partidos políticos fungir como los principales canales de articulación de intereses de medición entre el Estado y la sociedad. Así mismo le permitió garantizar a los sectores minoritarios, pero poderosos (fuerzas armadas, iglesia, grupo empresariales, grupos laborales organizados, asociaciones germinales, etc., y a los Estados Unidos), que sus intereses no se verían amenazados por el sistema.

 

A su vez, el Estado creó una extensa red de asistencia social, a través de la cual la población tuvo acceso a servicios públicos diversos. Y si bien la brecha entre ricos y pobres se ensancha, la población de menores recursos logró elevar su nivel de vida y acceder a un conjunto de beneficios sociales por la vía del gasto público y los subsidios a un conjunto de bienes y servicios. Así la abundancia de recursos externos permitió satisfacer las demandas de distintos sectores sin generar los conflictos característicos de otras naciones. Sin embargo todo lo anterior fue creando un Estado todopoderoso que operaba en todos los niveles de la economía y la sociedad. Así, en vez de que en Venezuela el Estado jugara un papel de equilibrio y le dejara la dinámica de la economía al sector privado, este se constituyó en  un Estado empresario y protector que ahogaba la iniciativa privada. Se puede decir que la estabilidad política, la confianza de la población en el régimen democrático y en sus líderes, y un relativo crecimiento económico, fueron los principales logros del modelo venezolano.

 

El Fin del Boom y el Inicio de la Crisis

 

Pero a mediados de la década de los 80 todo se desplomó, pues los precios del petróleo iniciaron una tendencia hacia la baja debido a una planificada estrategia por parte de los países desarrollados, los cuales disminuyeron el consumo, presionaron a determinados países productores y desarrollaron alternativas energéticas como la energía nuclear, entre otras opciones. Así los precios que habían llegado a un tope máximo de 30 dólares el barril en 1981, entre subidas y bajadas, alcanzaron un mínimo de 10 dólares el barril en 1986. Con la nueva situación de inestabilidad de los precios del petróleo se inició un proceso de inestabilización de la economía y la sociedad venezolana, la cual se había organizado sobre la base de la renta petrolera. A partir de entonces, los compromisos económicos y sociales que el Estado venezolano había contraído dejaron de ser viables exclusivamente a través de los beneficios de la venta del petróleo, lo que a su vez significaba que la armonía política y social lograda debido a la abundancia de recursos comenzaría a resquebrajarse.

 

 

 

Gedeón Santos