Importancia del Deporte en una Sociedad de Alto Rendimiento

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Hasta el año 1750, cuando se inició la Revolución Industrial, todas las actividades del hombre se caracterizaban por su dependencia de la naturaleza dado el escaso desarrollo tecnológico. El deporte, al igual que las demás instituciones sociales, no escapó a esa dependencia. Los juegos y los ejercicios corporales guardaban marcada relación con la producción, la energía y el transporte de la sociedad agrícola. Así por ejemplo, la carrera maratónica se relacionaba con el transporte a pie, el lanzamiento de la jabalina con la caza de animales, el salto alto y largo con el trabajo en los bosques, etc.

 

Pero la Revolución Industrial daría al deporte un cambio dramático, pues la nueva estructura productiva introdujo principios como especialización, sincronización, concentración, maximización, cooperación, aprendizaje, competencia y rendimiento, los que darían un nuevo contenido al proceso de trabajo y a los ejercicios corporales.

 

Esos principios convirtieron al deporte en una disciplina que reproducía todas las características de la sociedad industrial. La semana laboral de 54 horas contribuyó al desarrollo de la práctica deportiva al ampliar el tiempo de ocio de importantes sectores de la sociedad, cambió la idea del antiguo juego-hobby por complacencia propia, por la práctica deportiva basada en el rendimiento.

 

 

Deporte y Sociedad

 

El concepto se deriva del verbo latino disportare que significa esparcir y del verbo inglés to diport que significa distraerse. En su significado actual designa la forma moderna de ejercicios corporales inspirados en el rendimiento.

 

Es el esfuerzo practicado competitivamente sobre la base de normas y reglas para el desarrollo de capacidades de rendimiento corporal. El deporte es un fenómeno social que dada sus similitudes con el proceso de trabajo industrial prepara al individuo para ocupar un puesto en la sociedad de rendimiento del futuro.

 

El análisis del deporte parte de su relación con el trabajo, pues ambos son sistemas de acción afines. En la sociedad industrial, todo proceso de producción tiene como meta el rendimiento, por lo que se necesita disciplina, competencia, racionalidad de objetivos, organización, cooperación, concentración, especialización, sincronización. El deporte tiene esas mismas características.

 

El deporte es normalmente visto como una desinteresada actividad corporal por complacencia en sí misma, sin embargo, detrás de esta inofensiva práctica se esconden modelos de dirección social tales como socialización del individuo, formación de la personalidad, fomento al rendimiento productivo, promoción de la sanidad pública y preparación para la defensa.

 

El deporte es un medio de control y regulación del impulso juvenil al movimiento. Expresa vitalidad, fuerza física y experiencia de poder.

 

Es, ante todo, comunicación y cooperación puestas en práctica; exige del individuo intervención y observación, cualidades de dirección y lealtad, y especialmente una constante adaptación al cambio de situaciones.

 

Exige además. Racionalidad, concentración y estudio constante. Es un vehículo para asimilar normas de rendimiento para la adaptación individual y colectiva a las exigencias de la sociedad industrial.

 

Desde temprana edad, los jóvenes inadvertidamente adquieren mediante el juego disciplina y fuerza de voluntad, condiciones para triunfar en la sociedad de alta competitividad y productividad. Aprenden a ganar y a perder lo que los prepara para asimilar los éxitos y las derrotas de la sociedad a la que se enfrentarán. Se preparan también para la defensa, puesto que la práctica deportiva es ante todo táctica y estrategia. El deporte se considera además como oportunidad de compensación de la promoción social de otro modo denegada, pues se basa en el triunfo como criterio para alcanzar el éxito.

 

Al igual que el trabajo, las disciplinas deportivas exigen técnicas específicas que posibiliten rendimientos óptimos mediante la economía de movimientos. Estas técnicas analizan los procesos del movimiento por medio de la observación y evaluación de los factores de tiempo, potencia y cansancio, y luego se repiten conscientemente. Como los procesos de producción, regularmente los éxitos deportivos son el resultado de un trabajo colectivo en el que junto al deportista participan mánagers, entrenadores, científicos, médicos, masajistas, psicólogos, etc., además de la red burocrático-técnica que organiza los eventos.

 

El papel socializador del deporte no se queda en el deportista sino que llega hasta el espectador. El deporte proporciona al espectador la posibilidad de acrecentar su propio sentimiento de dignidad personal, pues proyecta en los héroes deportivos sus aspiraciones de capacidad corporal, disciplina, rendimiento y deseo de triunfo.

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Ve en el éxito deportivo su éxito personal, lo que inconscientemente hace del deportista un prototipo de hombre a seguir.

 

De ese modo, la relación espectador-deportista se convierte en un vínculo emocional de proyección e identificación que contribuye a la integración social.

 

El deporte es también un medio para canalizar los deseos de agresión y de imposición, pues en la acción deportiva, espectador y deportista descargan presiones y frustraciones generadas por las actuales condiciones de la sociedad industrial.

 

Aplicado racionalmente, el deporte constituye un excelente vehículo educativo para preparar el niño en la tarea de enfrentar la sociedad de alto rendimiento y producción del futuro. Es un complemento de la educación formal en la tarea de socializar al individuo y moldear su personalidad.

 

Sirve de válvula de escape social en la agitada vida moderna, desarrolla la inteligencia, contribuye con la sanidad pública, ayuda a la integración social y es un coadyuvante al desarrollo económico. En la República Dominicana el principal problema que enfrenta el deporte es que se sigue viendo como un simple complemento de la salud o como un juego de placer donde ocupar el tiempo libre, lo que constituye una falta de visión y un desperdicio de capacidades económicas, psicológicas y sociales.

 

En un país como el nuestro, que experimenta un proceso de desarrollo industrial y que proyecta insertarse en una economía mundial de alto rendimiento y competitividad, fomentar el deporte es una necesidad imperativa. Pero el deporte que debe fomentarse no es el de “simple marinera”, sino el competitivo, el que reproduce las cualidades del proceso productivo arriba descrito, el que prepara al individuo para la sociedad de alta producción y rendimiento.

 

Gedeón Santos