¿Es Necesaria la CIA sin la Guerra Fría?

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Análisis Internacional

 

Recientemente se ha abierto un debate en Estados Unidos sobre la Agencia Central de Inteligencia, mejor conocida como CIA. Son varios los acontecimientos en los que se involucra a la famosa agencia, dentro de los cuales se encuentran la desaparición de cientos de miles de personas en Guatemala, y la venta de droga para financiar compra de armas para combatir al gobierno de Nicaragua; todos esto ha motivado que medios de comunicación y sectores liberales de la sociedad estadounidense se pregunten: ¿se justifica la existencia de la CIA sin la Unión Soviética, sin el Bloque Socialista, sin el Pacto de Varsovia y sin la guerra fría? ¿Debe desaparecer o deben transferirse sus actividades a una nueva entidad federal?

 

Cuando se constituyó en 1947, la CIA era un organismo cuyo fin era la acumulación y valoración de datos obtenidos por los servicios secretos. Pero el inicio de la guerra fría, el ascenso de la “oligarquía financiera” a la condición de clase gobernante, el aumento del poder del “Complejo Militar Industrial” y el inicio de la llamada “política de contención”, hicieron que la CIA cambiara sus objetivos originales para convertirse en una especie de “policía secreta internacional” cuyos poderes escapaban del control del Gobierno y del Pueblo norteamericano.

 

Este poder se vio justificado con la expansión de la KGB soviética y de los demás servicios secretos conjuntos del Pacto de Varsovia. Para 1967, la CIA manejaba un presupuesto anual estimado en 4 mil millones de dólares y un ejército de agentes secretos calculado en 200 mil personas. Contaba con analistas de todo tipo, desde científicos atómicos hasta especialistas en análisis económicos y sociales; Desde terroristas entrenados hasta asesinos a sueldo.

 

Sus actividades iban desde sabotaje y terrorismo, hasta tráfico de armas; desde derrocamientos de gobiernos legítimos hasta el soborno, la extorsión y la corrupción. Toda la imaginación de las películas de espionaje de Hollywood le quedaba corta a las acciones de la CIA.

 

En la medida en que la guerra fría se intensificaba, la CIA se convertiría en un instrumento de terror que hacía todo el trabajo sucio de la guerra fría y funcionaba como una maquinaria independiente a la que se le puso el nombre de “gobierno invisible”.

 

Pero uno se pregunta, si los antiguos enemigos ahora son aliados, ¿contra quién opera la CIA?, ¿Cuál es la utilidad de esa maquinaria de terror en un mundo de distensión dominado por la economía? Los defensores consideran que como instrumento de espionaje puede ser útil en la lucha contra el narcotráfico y el crimen internacional, pero argumentos contrarios plantean que el narcotráfico puede ser enfrentado por la DEA y el FBI a lo interno de Estados Unidos y por la policía de los gobiernos soberanos, y el crimen internacional por fuerzas multilaterales conjuntas.

 

Otro argumento en favor de la CIA es que puede servir como organismo de inteligencia en los conflictos del Medio Oriente, Europa del Este y otras zonas en conflictos, pero ¿Por qué no reforzar a los organismos militares de las Naciones Unidas, los que en última instancia están dominados por Estados Unidos? ¿Por qué no presionar por otras vías a la solución de esos conflictos?

 

Desde un  país pequeño como la República Dominicana debemos observar con atención este debate, no sólo porque hemos sido víctimas en muchas ocasiones de las intrigas de la temible Agencia, sino porque en este momento que vive el mundo, una institución como la CIA sólo trae desasosiego, afecta la moral internacional, estimula la política unilateral, viola las normas del derecho internacional, afecta la democracia a lo interno de Estados Unidos y representa una vergüenza y un gasto excesivo para el Pueblo norteamericano. El miedo de muchos es que a falta del “comunismo”, la CIA sea utilizada en contra del propio Pueblo estadounidense.

 

También se teme que sea utilizado el espionaje comercial en la guerra por la supremacía tecnológica. Pero, la nueva escalada militar que se observa en el mundo, los enormes intereses de la industria de la guerra, la resistencia de otros países a desmantelar organismos similares y el Poder de los conservadores puede que logre mantener con vida a la CIA, aunque para ellos tengan que buscarle nuevas funciones en un mundo que en vez de intrigas necesita armonía y paz. 

 

Gedeón Santos