El Unilateralismo en la Política Exterior de Estados Unidos

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Con el avance de la globalización y el fin de la guerra fría, se pensó que las políticas unilaterales de las superpotencias mundiales disminuirían y le darían paso a una era de convivencia basada en la autoridad colectiva de las instituciones multilaterales regionales y mundiales.

 

Pero la realidad ha sido otra: los acontecimientos políticos, económicos y militares de los últimos años han demostrado todo lo contrario, pues potencias como Estados Unidos desarrollan una política exterior de unilateralismo que afecta los procesos de interacción del continente y del mundo.

 

Hasta la formación de las Naciones Unidas, la políticas exterior unilateral de las potencias era un hecho que la había costado mucha sangre y sacrificio la humanidad. Las dos guerras mundiales fueron la expresión más patente de hasta donde pueden llegar las naciones que actúan de espaldas al resto del mundo.

 

La guerra fría alimentó también el unilateralismo, pues las dos potencias hegemónicas actuaban de espaldas a la comunidad internacional y de los organismos regionales en nombre de la seguridad y de la defensa de sus respectivas ideológicas. Pero con el fin de la guerra fría Estados Unidos, aunque disminuido en su poder económico, emerge como la única superpotencia militar del planeta. A partir de entonces, el mundo se transformaría económicamente en multipolar, pero militarmente en unipolar.

 

Esa condición de potencia hegemónica unipolar de Estados Unidos, expresada principalmente en la aplicación extraterritorial de leyes nacionales como la “Helms Burton” que intenta perjudicar a empresas extranjeras que inviertan en Cuba; en los procesos de “certificación” para los países, que a criterio unilateral de Estados Unidos, combaten el narcotráfico; en los castigos a naciones, que según el coloso del Norte, no protegen el medio ambiente. Además, Estados Unidos mantiene una política unilateral frente al caso de Cuba en vez de enfrentarlo a través de organismo multilaterales como la OEA; junto a otras potencias pretende reforzar el poder de organizaciones privadas como el G-7 en detrimento de la autoridad de las Naciones Unidas; también refuerzan a la OTAN en contra de las fuerzas militares de la ONU. Asimismo, unilateralmente ha llevado a acabo ocupaciones a países soberanos, promoviendo descarriamientos de gobiernos, declarando boicots, implantado sanciones, recortando ayudas, impuestos, embargos, etcétera, todo hecho en nombre de la seguridad nacional y de espaldas a los organismos internacionales.

 

Todas esas acciones unilaterales, no sólo violan los principios fundamentales de derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, sino que traza una pauta peligrosa en las relaciones internacionales, pues daría pábulo para que otras potencias actúen de la misma manera.

 

Además el unilateralismo cercena los ideales de democracia en las relaciones entre países, les resta autoridad a los organismos internacionales, genera tensiones regionales y mundiales, y especialmente reproduce el imperialismo en el mundo.

 

Pero el unilateralismo a quien más afecta es a los países pequeños, los cuales por su escaso poder, no tienen ni capacidad de negociación ni respuesta de poder, por lo que son presa fácil de uso de la fuerza. Por lo tanto, países como la República Dominicana deben oponerse siempre al uso del unilateralismo como instrumento de política exterior, y promover el fortalecimiento de todos aquellos aspectos del sistema internacional que limitan el uso arbitrario del poder, como son el derecho internacional, los organismos internacionales, la moralidad internacional, la opción pública mundial y principalmente el balance de poderes en el mundo.

 

Creemos que con políticas unilaterales no se resolverán los problemas que aquejan al continente y al mundo. El fracaso del embargo a Cuba, los tibios resultados de la lucha contra las drogas, el lento resultado de las políticas sobre el medio ambiente, son sólo unos pocos ejemplos de que sin el respaldo internacional, los Estados Unidos, no estarían en condiciones de imponer el unilateralismo como base fundamental de su política exterior.

 

Gedeón Santos