El Socialismo y el Capitalismo Frente al Futuro

 

 

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Dos sistemas en crisis

 

Con la caída del Muro y el fin de la Guerra Fría, se pensó que el capitalismo disfrutaría por largo tiempo su victoria sobre el socialismo. Sin embargo, la realidad ha desmentido a las proyecciones, y lo que se ha visto, ha sido un capitalismo en crisis en todas las regiones del Planeta y en todas las modalidades ideológicas conocidas. Ya con anterioridad, el socialismo había entrado en crisis hasta llegar a colapsar su modelo más dominante, es decir, el modelo soviético. Así, podemos ver, que los dos sistemas económico-sociales universales que se disputaban la hegemonía planetaria han entrado en crisis, haciendo del socialismo un sistema de múltiples dolencias.

 

Y de inmediato nos asaltan las preguntas: ¿Qué ha pasado en el mundo que las dos estructuras a las que se abrazan la mayor parte de los seres humanos han entrado en crisis? ¿Hay algún punto común entre estos dos sistemas que los afectara al mismo tiempo? Y si lo hay, ¿Por qué uno está moribundo y el otro sólo en crisis permanente? ¿Dónde han estado las debilidades y los puntos fuertes de estos dos sistemas? ¿Hacia dónde se dirige la humano en este mundo lleno de incertidumbres?

 

Lo común entre socialismo y capitalismo

 

El socialismo había nacido como una alternativa radical contra las debilidades y los defectos del capitalismo, por lo que desde el principio estableció importantes diferencias con éste en el terreno político y social, aunque en el campo económico, ambos sistemas compartían puntos comunes.

 

En primer lugar, los dos sistemas, para lograr el despegue económico y alcanzar el desarrollo recurrieron a la acumulación originaria de capitales. Este método era fuertemente fustigado por el marxismo al considerarlo cruel e inhumano, pero los pobres resultados de los primeros ensayos de despegue económico demostraron, que bajo el modelo socialista de desarrollo, el capital fluía en forma lenta e insuficiente, por lo que si querían acortar la distancia con las potencias capitalistas, era necesario utilizar un método rápido y eficiente y este fue el método de “acumulación originaria socialista”.

 

Aunque lo que más acercaba a estos dos sistemas era que ambos compartían la misma fe en el desarrollo industrial. Así, para lograr su despegue, el socialismo soviético se planteó como meta la industrialización a gran escala, integrando a las producciones importantes máquinas-herramientas que aumentarían la productividad y acelerarían el crecimiento económico. Otro punto común, era que ambos sistemas identificaban la idea de crecimiento y desarrollo con el uso intensivo de materias primas extraídas de la naturaleza, por lo que lograban sus resultados económicos sacrificando el equilibrio ecológico del Planeta. Asimismo, los dos sistemas desarrollaban sus actividades económicas en el marco del Estado Nacional  protegidos por las fronteras nacionales.

 

Conceptos como: desarrollo económico, acumulación de capital, industrialización a gran escala, productividad, maximización, centralización, crecimiento económico y nacionalismo eran ideas comunes que compartían tanto el socialismo como el capitalismo.

 

Entonces, se puede decir, que el punto esencial donde se unían estos dos sistemas era que ambos desarrollaban sus posibilidades de crecimiento en el marco de la sociedad industrial. Las diferencias sustanciales eran de carácter político y social.

 

Las revoluciones y sus impactos

 

Pero tres acontecimientos impactarían en forma dramática a estos dos sistemas. El primero fue la revolución post- industrial, cuya característica principal ha sido la revolución microelectrónica que ha generado lo que se podría llamar un nuevo modo de producción, el cual tiene como base científica común a la electrónica, a la información y al conocimiento. A su vez, esta nueva forma de crear riquezas impone su lógica y sus ritmos al contexto político, económico y social, organiza y regula las relaciones de producción  y de trabajo, traza las pautas de consumo e impone a la sociedad el estilo cultural dominante. El sociólogo chileno Fernando Mires dice al respecto: “no toda tecnología es microelectrónica, pero es esta ultima la que parece dominar tendencialmente a las demás. Sin embargo, aunque no fuera así, la microelectrónica simboliza mejor que otras tecnologías el contexto cultural de nuestro tiempo” (Fernando Mires, La revolución que nadie soñó, pág. 17).

 

El segundo acontecimiento fue el proceso de globalización, producto de la revolución en la comunicación y el transporte, y de la creciente interdependencia mundial. Este proceso ha cambiado las concepciones que teníamos del tiempo, de la escala y del espacio, lo que a su vez ha transformado nuestras ideas sobre los límites de las fronteras nacionales. Asimismo ha cambiado la velocidad de las transacciones comerciales y el ritmo de nuestras vidas cotidianas. Finalmente, a partir de esta revolución, ya no pensamos igual sobre el tamaño y el alcance de nuestras antiguas economías.

 

Entonces, economías a escala cada vez más grandes, demandaban de fronteras más flexibles, lo que a su vez obligaba a una mayor velocidad para poder cubrir los nuevos espacios económicos, ahora de dimensiones globales.

 

El tercer acontecimiento fue la revolución ecológica. A partir de aquel dramático informe del “Club de Roma” en 1968, donde por primera vez se daba la voz de alarma sobre la crisis del ecosistema global, comprendimos, que los recursos sobre los que basábamos nuestro crecimiento eran agotables, y que por lo tanto, no podíamos continuar haciendo depender el desarrollo económico de la explotación inmisericorde de los recursos naturales. Es decir, estas revelaciones nos obligaron a buscar nuevas alternativas para la inversión y el crecimiento, lo cual abrió nuevas perspectivas para la investigación científica, el desarrollo tecnológico y el uso más intensivo de la información y el conocimiento. Este hecho ha cambiado la naturaleza del Poder mundial, el cual ya no se basa en la tenencia de importantes recursos naturales y de grandes espacios físicos, sino en la posesión de los recursos de la mente humana.

 

Cambios y conflictos

 

Estos cambios tan revolucionarios estremecieron la base material en que se sustentaban tanto el socialismo como el capitalismo, lo que a su vez ha trastocado el orden político, económico y social de ambos sistemas. El futurólogo estadounidense, AlvinToffler, lo explica de la siguiente manera: “Un nuevo y revolucionario sistema para la creación de riquezas no puede propagarse sin provocar conflictos personales, políticos e internacionales. Cambia la forma en que se genera la riqueza y chocará de inmediato con todos los intereses enraizados cuyo poder surgió del anterior sistema de riqueza. Violentos conflictos estallan a medida que cada una de las partes lucha por el control del futuro. Este conflicto, que se extiende hoy en día por todo el mundo es lo que sirve de explicación a la actual conmoción del poder” (Alvin Toffler, El Cambio del Poder, pág. 33).

 

La diferencia de éxito entre el socialismo y el capitalismo estuvo en la capacidad de cada sistema para enfrentarse a la crisis de la sociedad industrial. También estuvo en la flexibilidad de uno y otro para hacer los ajustes que les permitieran sobrevivir al choque frontal con el futuro.

 

Lo anterior explica por qué el socialismo colapsó mientras que el capitalismo ha sobrevivido, aunque mal herido.

 

Ganadores y perdedores

 

Se puede decir, que el precio pagado en el socialismo soviético por el desarrollo industrial, fue la incapacidad de este sistema para auto-renovarse, pues los tres elementos claves para conectarse con la nueva realidad, esto es: libertad, conocimiento y creatividad, habían sido reprimidos en la dictadura del proletariado.

 

En cambio, el capitalismo había basado su desarrollo en la movilidad de estos factores, pues tanto la democracia, el afán de lucro, así como la iniciativa individual, hacían del capitalismo un sistema donde la nueva economía podía desarrollarse.

 

Asimismo, mientras el capitalismo, para enfrentar los problemas sociales provocados por los ciclos económicos utilizó medidas de corte socialistas, el socialismo no tuvo la flexibilidad de extraer lo mejor del capitalismo para superar el estancamiento y la inmovilidad que padecía. El economista norteamericano, Lester C. Thurow revela esta hazaña del capitalismo: “Los ricos fueron más listos de lo que Marx creyó. Ellos comprendieron que su propia y prolongada supervivencia dependía de la eliminación de las condiciones revolucionarias, y lo consiguieron. En Alemania, un aristócrata conservador, Bismarck, inventó las pensiones estatales para los ancianos y la asistencia sanitaria en los años de 1880. El hijo de un duque británico, Winston Churchill, impulsó el primer sistema a gran escala del seguro estatal de desempleo en 1911. Un presidente patricio, Franklin Roosevelt, diseñó el Estado del bienestar social que salvó al capitalismo después de su colapso en América” (Lester Thurow, El Futuro del Capitalismo, pág. 12).

 

Cómo sobrevivir a la crisis

 

Sin embargo, esta victoria del capitalismo, no lo ha hecho menos vulnerable para enfrentar la nueva economía, pues esta forma de creación de riquezas ha provocado crisis micro y macroeconómicas en todas las naciones del Planeta. También ha generado desempleo, crisis del Estado de bienestar, colapso del Estado empresario, crisis financieras nacionales y globales, concentración del ingreso, estancamiento económico y disminución del crecimiento mundial. Asimismo, el capitalismo se ha mostrado ineficaz para resolver los grandes problemas sociales, así como la pobreza y el subdesarrollo. Finalmente, esta transformación de la sociedad industrial ha estremecido a todas las ideologías y a todas las identidades conocidas.

 

Ahora bien, estas crisis del mundo de hoy no desaparecerán tan fácilmente, dado que las características del antiguo sistema no se han extinguido del todo, pues coexisten con la actual economía del conocimiento. Por lo que creemos que la sociedad industrial continuará existiendo por mucho tiempo, luchando por su sobrevivencia, enfrentada a su seguro destino y a su triste decadencia; hasta que en la lucha dialéctica entre lo viejo y lo nuevo, ésta sea penetrada completamente por los avances de la microelectrónica y por la revolución del conocimiento. Las palabras claves para sobrevivir con éxito a este choque de civilizaciones serán: flexibilidad, libertad, conocimiento y creatividad. Al menos, estas han sido las lecciones que han resultado del choque del socialismo y del capitalismo con el futuro.

 

Gedeón Santos (Extraído de su libro “Sistemas Mundiales en Crisis”)