El Neoliberalismo Como Teoría Emergente

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Ante la crisis del paradigma keynesiano y del estructuralismo de la CEPAL, la emergencia de una nueva doctrina no se hizo esperar. Pero a diferencia del pensamiento cepa lino que había nacido como un intento de crear un modelo propio de desarrollo, el “nuevo” paradigma surgió del mismo centro del capitalismo mundial. Este modelo no es más que el “neoliberalismo”.

 

El Neoliberalismo

 

El neoliberalismo propone el retorno a los viejos principios de la economía clásica liberal de Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, pero matizada con nuevos elementos como la “teoría monetaria” y la “teoría de la oferta” entre otras. Su misión es eliminar la inflación y el estancamiento económico, que según afirman, es producido por un exceso de dinero es circulación motivado por los elevados gastos del gobierno; por lo que recomienda la contracción monetaria y una disminución del papel del Estado en los procesos económicos para que “la mano invisible” haga retornar la economía a su equilibrio natural.

 

El neoliberalismo tiene como base de sustentación el pensamiento individualista y parte de la idea de que el individuo, al buscar su propio beneficio contribuye al bienestar de los demás, pues cree que el hombre “al perseguir su propio interés promueve el de la sociedad de una manera más efectiva que si esto entrara en su designio”. Justifica la desigualdad tras considerarla como una condición humana surgida de la naturaleza y entiende que sólo los más aptos deben sobrevivir en la competencia.

 

Para los neoliberales el Estado es el principal causante de los males económicos por cuanto su participación en la economía comprime la actividad privada que es la parte más dinámica de la producción capitalista. Sostienen que el Estado interventor desincentiva la producción y estimula la ineficiencia, el ocio y el desempleo. Además protege industrias ineficientes, impide el progreso tecnológico, distorsiona los precios del mercado e invade áreas donde el sector privado es más fecundo y eficiente.

 

Por lo tanto, el Estado debe desaparecer como agente económico para darle paso a la libre empresa, al libre mercado y al libre comercio internacional. El Estado debe deshacerse de las empresas que administra, reducir su gasto, eliminar las regulaciones, los controles de precio y de cambio. Así, el Estado volvería s su forma original de “Estado guardia o policía” puesto que sus funciones se limitarían al papel de garantizar la estabilidad del orden social y vigilar que las leyes del mercado operen libremente.

 

La finalidad global del modelo es lograr el equilibrio macroeconómico, eliminar la inflación, el estancamiento económico, el desempleo y los desequilibrios externos.

 

Las corrientes neoliberales

 

En el neoliberalismo de hoy se identifican por lo menos seis corrientes que guardan marcadas diferencias entre sí. En lo económico: el monetarismo, la teoría de la oferta y la teoría de las expectativas racionales; en lo político: la escuela de la elección pública; en lo social: la teoría del capital humano; y en lo jurídico: el movimiento de los derechos de propiedad.

 

Todas estas corrientes sólo tienen en común el criterio de que el Estado debe desaparecer como agente de la economía; que los actores económicos actúan siempre en forma racional para optimizar los beneficios, y el que comparten una fe ciega en el mercado y en la “mano invisible”.

 

Las políticas neoliberales en América Latina

 

En la práctica, el neoliberalismo hace todo lo opuesto del enfoque keynesiano, pues creer que el problema del capitalismo subdesarrollo viene dado por un exceso de demanda motivado por un gasto público demasiado elevado que provoca inflación, estancamiento económico y desequilibrios externos. Para eliminar estas distorsiones, plantean la ejecución de políticas monetarias y fiscales restrictivas.

 

Por la vía monetaria, el modelo comprende un programa de restricción del crédito para desacelerar la economía. Normalmente logra su propósito con la elevación de las tasas de interés, que a su vez se logra aumentando el encaje legal para que los bancos dispongan de menos dinero para prestar; elevando la tasa de los prestamos que el Banco Central le otorga a la banca privada, vendiendo bono en el mercado para retirar dinero de circulación y establecimiento de límites a la emisión de dinero por parte del Banco Central.

 

Por la vía fiscal, el modelo implica la reducción del déficit del sector público, a través de la disminución del gasto corriente del Gobierno, lo que a su vez se logra reduciendo los salarios y el personal, o disminuyendo los servicios públicos y el gasto social. También se logra recortando el gasto de capital, es decir, reduciendo la inversión en infraestructura tales como carreteras, redes eléctricas, acueductos, etc. Finalmente, se puede lograr la reducción fiscal ampliando ambas medidas, esto es, aminorando el gasto corriente disminuyendo el gasto de capital a la vez.

 

Por la vía externa, el modelo pretende eliminar los desequilibrios en las balanzas comercial y de pagos, por lo que contrario al enfoque keynesiano, promueve una política de bajos aranceles, moneda internacionalmente barata (devaluación) , altas tasas de interés  para atraer capital internacional, control de la inflación para que los precios no sobrepasen el nivel internacional y control sobre los salarios para atraer inversión extranjera.

 

Problemas del neoliberalismo

 

Pero a pesar de su consistencia lógica, el modelo presenta serios problemas en su aplicación práctica. En primer lugar, el discurso neoliberal presta escasa atención a las deficiencias y limitaciones del mercado y del sector privado, pues reduce al mínimo las posibilidades de choques entre los interés de los diferentes agentes privados. Asimismo, el pensamiento neoliberal tiende a olvidar que normalmente no existe un solo mercado perfectamente integrado, sino múltiples mercados que se ajustan a ritmos diferentes.

 

El modelo no toma en cuenta que los planes individuales de los múltiples agentes privados puede que no compatibilicen automáticamente, creando un proceso económico lento y divergente. Además, no todos los agentes tienen el mismo nivel de información sobre el mercado, ni el mismo poder para intervenir en él, por lo que siempre está latente la posibilidad de monopolio. En los países pobres, esas debilidades del mercado en muchos casos desvían las inversiones hacia actividades especulativas en detrimento de las productivas.

 

Otra crítica que se le hace al neoliberalismo es que aunque es capaz de asignar eficientemente los recursos de la economía, no logra una distribución equitativa de las riquezas, pues le deja esa función al mercado. Pero en los piases subdesarrollados, la gran cantidad de recursos humanos ociosos hace que grandes cantidades de personas queden fuera de los beneficios del mercado lo cual genera marginalidad y pobreza.

 

Al neoliberalismo también se le critica que parte de una base de sustentación irreal, al basar sus postulados en el supuesto de un tipo de mercado que no se ha dado en la realidad, como es el caso del mercado de competencia perfecta”, pues lo que ha prevalecido en la historia es el “mercado de competencia imperfecta” caracterizado por el dominio del “oligopolio” y “monopolio”.

 

Todo el pensamiento neoliberal arriba descrito, se desarrolló y tomó impulso, bajo los gobiernos de Margaret Thatchher en Inglaterra y de Ronald Reagan en los Estados Unidos, para luego extenderse por el Tercer Mundo a través de las políticas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Por lo que para entender con mayor profundidad la variante latinoamericana del modelo, hay que hurgar en las rectas del FMI para los países con problemas de deuda externa.

 

Gedeón Santos (Extraído de su libro “El PLD Frente a la Pobreza y la Globalización”)