Colapso de la URSS y situación del Socialismo

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(LA RUSIA PRE-REVOLUCIONARIA Y LA PRIMERA ETAPA DEL SOCIALISMO)

El colapso de la Unión Soviética ha sido, junto a la globalización y a la explosión tecnológica, el acontecimiento más trascendental de fin del siglo XX, conocer a profundidad las causas que le dieron origen, así como su evolución y crisis, representa una condición casi obligatoria para comprender el mundo de hoy y la sociedad del siglo XXI. Con el fin de captar el proceso en toda su dimensión y riqueza, haremos un recorrido desde la Rusia zarista hasta el colapso de la URSS y sus proyecciones futuras. En esta primera entrega analizaremos la situación de crisis de la Rusia pre-revolucionaria y los acontecimientos en que se desarrolló la primera etapa de la revolución, pues fue allí donde se sembró la semilla de lo que sería la Unión Soviética en el futuro.

 

RUSIA ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Al comenzar el siglo XX Rusia era miembro del selecto club de las potencias mundiales de la época, su enorme territorio y su creciente población lo justificaban, así como su poderoso ejército que a lo largo del siglo pasado había sido el más numeroso de Europa. Entre 1860 y 1913, su producción industrial había crecido enormemente, su producción de acero superaba en mucho a Italia y Japón, era el segundo productor mundial de petróleo y la sexta nación comercial del Mundo. Tanto fue el crecimiento de Rusia, que para 1914, la mayoría de los expertos la catalogaban como la quinta potencia económica mundial.

Sin embargo, Rusia padecía de una gama de problemas que la hacían poderosa y débil a la vez. En primer lugar, a pesar de ser la quinta potencia económica mundial, Rusia iba muy detrás de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia, pues en comparación Rusia era subdesarrollada. En segundo lugar, a pesar de los avances industriales, Rusia continuaba siendo una sociedad esencialmente rural donde más del 80 por ciento de la población eran campesinos que en su mayoría cultivaban la tierra con métodos medievales. Sólo el dos por ciento de la población trabajaba en la industria y sólo el 30 por ciento de la población sabía leer y escribir. Y en tercer lugar. Estaba el hecho de que gran parte de la industrialización rusa estaba en manos del capital extranjero. A todo lo anterior se le sumaban las deficientes comunicaciones, el impacto del implacable clima sobre las cosechas y el enorme gasto militar.

 

En la mayoría de las ciudades los obreros vivían sin alcantarillado, con precarias condiciones de vivienda y alquileres elevados. El índice de mortalidad era el más elevado de Europa, los niveles de embriaguez eran alarmantes y la pobreza era casi generalizada en la población. Aunque los impuestos a los ricos se mantenían a un nivel mínimo, la población veía cómo cada vez aumentaban las cargas a los artículos alimenticios y al vodka. Además, el régimen político era severamente autocrático, despótico y cruel, así como deficiente y corrompido que se erguía sobre un sistema de clases injusto.

 

Todo lo anterior convertía a Rusia en un polvorín socio-político a punto de estallar. Así entre 1912 y 1914 las huelgas, protestas masivas, detenciones y muertes, aumentaron en forma alarmante. Sólo en 1913 se registraron más de 100 mil detenciones por razones políticas. A esto se le sumaba el cansancio del ejército, el cual tenía que ir a la guerra en condiciones deplorables y el cansancio de la población que no quería más muertos ni más derrotas militares. Todo ese panorama de crisis fue aprovechado por el Partido Bolchevique para promover el derrocamiento del gobierno zarista y su sistema político, económico y social.

 

EL PARTIDO BOLCHEVIQUE

El Partido Obrero Socialdemócrata ruso, llamado también Bolchevique, formaba parte del movimiento socialista internacional, el cual desde finales del siglo pasado y principio de éste se dividió en dos grandes corrientes: los que planteaban el derrocamiento del Estado burgués para reemplazarlo por un nuevo Estado proletario que erradicara el capitalismo y sus sistemas de explotación, y los que preferían conquistar el poder político por las vías constitucionales existentes y lograr las reformas socialistas y las reivindicaciones obreras sólo reformando el capitalismo. Los primeros terminaron llamándose “socialistas o comunistas” y los segundos “socialdemócratas”. Los bolcheviques optaron por el primer camino, pues siguiendo la tradición marxista, se proponían como objetivo superar el capitalismo “explotador y opresor de la clase obrera” y construir el socialismo mediante la socialización de los medios de producción para lograr una distribución más equitativa de las riquezas y una realización más libre del individuo.

 

El Partido Bolchevique era pequeño, pero altamente disciplinado; sus miembros eran cuadros políticos sólidamente adoctrinados y preparados para la lucha revolucionaria compuesto en su mayoría por obreros industriales e intelectuales y dirigidos por el genio político de Lenin. Lenin demostró ser un líder excepcional, pues combinó un extraordinario poder de análisis intelectual y una profunda fe en la verdad de sus conclusiones, con un agudo sentido de la realidad política y de las normas prácticas del ejercicio del poder. Empleó esta rara combinación de facultades extraordinarias para hacer de su partido un poderoso instrumento de acción revolucionaria. Para 1918 Lenin había creado los cuatro instrumentos que consolidarían el poder socialista en Rusia: el Partido Comunista, los soviets, la policía secreta y el ejército rojo.

 

Así, los Bolcheviques, aprovechando la situación de crisis generalizada formularon un programa que contenía cuatro puntos: tierra para los campesinos, comida para los hambrientos, poder para los soviets y paz con Alemania. Esas consignas, no sólo resultaron acertadas, sino que, favorecidas por las condiciones objetivas creadas por la Primera Guerra Mundial, ganaron el apoyo de los campesinos descontentos y de los soldados. Entonces, bajo esa realidad se creó el primer Estado socialista del Mundo.

 

LA PRIMERA ETAPA SOCIALISTA

El primer acto del Poder Soviético fue el decreto que expropiaba, sin indemnización, la propiedad rural a los terratenientes y a la iglesia. Estas propiedades fueron distribuidas a individuos y sólo una parte pequeña se destinó a granjas del Estado. La mayoría de los pequeños y medianos campesinos conservaron las parcelas que tenían previamente. Asimismo, los bancos y el comercio fueron nacionalizados, las empresas industriales pasaron al control de los trabajadores y se redujo la jornada de trabajo a ocho horas. Desde el principio. Los bolcheviques se habían planteado como tarea prioritaria la industrialización y la electrificación del país. Lenín decía al respecto: “La única base del socialismo puede ser la gran industria mecánica capaz de reorganizar, incluso, a la agricultura”. Había insistido especialmente en la necesidad de electrificar el país acuñando un lema repetido hasta la saciedad: “el comunismo es el poder soviético más la electrificación del país”.

 

Sin embargo, poco tiempo después de tomar el Poder, los bolcheviques negociaron un tratado de paz con Alemania que sacaba a Rusia de la Primera Guerra Mundial, lo cual hizo que las potencias aliadas cortaran inmediatamente todo comercio con el nuevo Estado socialista, y cuando terminó la guerra mundial dieron su apoyo a los generales contrarrevolucionarios quienes hicieron la guerra al nuevo régimen y ocuparon las principales partes del país.

 

“EL SOCIALISMO DE GUERRA”

Todo lo anterior trajo una sangrienta guerra civil y la sucesiva intervención extranjera. Esta guerra agravó aún más el deterioro general del sistema productivo ya muy afectado por la Primera Guerra Mundial. De inmediato decayó la producción de alimentos, lo que generó hambre y abandono de los campos, por lo que los alimentos tuvieron que racionalizarse y se presentó una violenta inflación que frustró los primeros intentos de eliminación del dinero. La situación se agravó aún más porque los antiguos dueños, administradores y técnicos de las empresas se negaban a ayudar al gobierno revolucionario y la vieja administración estatal no cooperaba. Entonces, el país tuvo que ser controlado por el aparato del Partido, por los soviets y por el ejército rojo; pero ninguno de los líderes bolcheviques tenía experiencia práctica en el manejo de los asuntos económicos ni gubernamentales, por lo que la crisis económica se agravó y la producción decayó a niveles alarmantes.

 

En esta primera etapa de la revolución llamada “socialismo de guerra”, la economía sólo siguió funcionando por el instinto de supervivencia y sobre todo por la energía de los bolcheviques que no estaban dispuestos a perder todo lo conquistado. Sin embargo, esta etapa sirvió para consolidar el poder del Partido como gobierno nacional y al Ejército Rojo como el instrumento militar indiscutible de la defensa del país. Sus triunfos sobre las fuerzas contrarrevolucionarias y los contingentes extranjeros, dejaron al Partido y a sus organismos libres de toda oposición armada u organizada de importancia, pues lograron destruir todos los elementos de reacción “burguesa” y a todos sus rivales entre los otros movimientos revolucionarios. Para 1922, el Partido Comunista de Lenín ejercía el control absoluto de toda Rusia. Pero, a pesar de los éxitos políticos y militares, el Estado soviético fue incapaz de enfrentar adecuadamente los problemas del manejo de la economía, pues los métodos administrativos para planificar y ubicar recursos no habían sido trazados todavía. Todo lo anterior determinaba que la política económica tenía que cambiar.

La Primera Perestroika Y Los Fundamentos Del Socialismo

(COLAPSO DE LA URSS Y SITUACIÓN DEL SOCIALISMO -2-)

En el pasado trabajo explicábamos cómo durante la primera etapa del socialismo el Estado soviético fue incapaz de enfrentar adecuadamente los problemas del manejo de la economía, y planteábamos que la situación de crisis demandaba de profundos cambios en la política económica. Y efectivamente eso fue lo que sucedió, pues en 1921 se formuló la estrategia llamada la “Nueva Política Económica” conocida por sus siglas NEP.

 

La NEP fue una especie de “perestroika” que surgió como una necesidad para inyectar oxígeno a un sistema productivo que se derrumbaba ante un sin fin de problemas. Se trataba, en las propias palabras de Lenin, de dar “dos pasos adelante y uno para atrás”.

 

LENIN Y LA PRIMERA PERESTROIKA

Esta Nueva Política Económica implicaba autorización de empresas privadas, suspensión del monopolio en el comercio exterior, surgimiento de los comerciantes, concesiones al capital extranjero, mayor libertad para que los agricultores dispusieran de sus productos, reforma monetaria y equilibrio presupuestario.

 

Pero la crítica económica más profunda fue que bajo las reformas de la NEP

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el capital para la inversión, era lento e insuficiente, por lo que el desarrollo económico demandaba de una amplia inversión de capital que sólo el Estado podía ejecutar dado el inmenso poder que concentraba. Sin embargo, la Nueva Política Económica había sido concebida desde el comienzo como un período de transición. Como una pausa necesaria en la construcción del socialismo que continuaba siendo el principal objetivo de La Revolución. El propio Lenin escribía “el capitalismo es un mal en relación

con el socialismo, pero es un bien en relación con el período medieval… debemos utilizar el capitalismo… como cadena de transmisión entre la pequeña producción y el socialismo”.

LA ACUMULACION ORIGINARIA” SOCIALISTA

Pero la muerte de Lenin privó a la dirección soviética de una autoridad indiscutida que cohesionara a las fuerzas que se disputaban el control del Partido y del Estado, por lo que los acontecimientos tomaron un rumbo diferente. A partir de entonces, no sólo se estableció el Régimen de Partido Único, sino que también se vetaba la constitución de corrientes internas dentro del Partido, lo que hacía que los temas fundamentales sólo se discutieran entre técnicos y la esfera política sin involucrar al resto de la población. Esto ahogó toda posibilidad de debate sobre las perspectivas y modalidades que debía adoptar La Revolución.

 

El mecanismo implicaba reducir el consumo de los obreros y especialmente de los campesinos para aumentar el ahorro nacional. El ahorro se obtenía a través de la reducción de los precios de los productos agrícolas y de una contracción de los salarios. Este mecanismo se hacía más necesario en la medida que la URSS no contaba con préstamos externos ni con inversión extranjera que hubieran reducido enormemente los problemas de financiamiento al desarrollo acelerado. Para poner en marcha la acumulación socialista se alegaron motivos ideológicos y razones de Estado.

 

Entonces, a tono con los propósitos originales de La Revolución, el control gubernamental se amplió, se desarrollaron las técnicas de planificación centralizada, se logró la colectivización casi completa de la agricultura, los pequeños empresarios fueron eliminados y prácticamente todos se convirtieron en empleados del Estado.

 

COMO OPERABA EL SOCIALISMO

En el socialismo soviético todo estaba concentrado de alguna manera en manos del Estado; desde arriba hasta abajo, de la Comisión de Planes y el Consejo de Ministros hacia los ministerios, de los ministerios hacia las agrupaciones de empresas, de éstas hacia las empresas, y lo mismo ocurría dentro de las empresas.

 

Además, todo el sistema estaba basado en el principio de la dominación del productor sobre el consumidor, pues eran los planificadores y no los consumidores los que determinaban qué consumir y la forma y la calidad de los productos. Todo estaba sujeto al Plan, el cual adoptaba la forma de ley en que se detallaba todo el proceso que debían seguir los agentes productivos. Además, todo el sistema se basaba en el llamado “desarrollo extensivo” que consistía en el empleo cuantitativo, más que cualitativo, de los recursos naturales, humanos y

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de inversión, es decir, lo que importaba era la cantidad y no la eficiencia.

 

EL MILAGRO ECONÓMICO SOVIÉTICO

Los resultados de los primeros planes fueron espectaculares. La tasa de inversión fue elevada del 12,5 por ciento al 26 por ciento. Como consecuencia de ello, el Producto Interno Bruto se duplicó entre 1932 y 1937 y hubo grandes progresos en materia de educación y formación técnica. El analfabetismo fue eliminado entre la población menor de 50 años y fue el primer país que planeó su educación para promover el desarrollo económico. También se desarrolló el sistema de comunicación y transporte con la construcción de líneas ferroviarias que cruzaban el país y con la construcción de una red de canales navegables que completaban las conexiones en toda la URSS. Pero el mayor logro del sistema arriba descrito fue convertir a la URSS en menos de 50 años y sin ayuda externa, de una sociedad agrícola semi-feudal en la segunda potencia industrial del Mundo, produciendo junto a Japón, uno de los milagros económicos más extraordinarios de la historia económica mundial.

 

Pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial afectó sensiblemente el proceso de desarrollo. Se calcula en 20 millones los muertos ocasionados por la guerra, de los cuales la mayoría eran jóvenes en edad productiva. Pero lo que más afectó al proceso fue que la URSS tuvo que concentrar todo su esfuerzo productivo al servicio de la victoria militar, dejando a un lado la producción reproductiva.

De la era de Stalin a las reformas de Kruschov

Colapso De La URSS Y Situación Del Socialismo

EL PRECIO DEL DESARROLLO

En el pasado trabajo explicábamos cómo se había operado el “milagro económico que convirtió a la Unión Soviética, de un país agrícola semi-feudal, en una superpotencia económico-militar cabeza del socialismo mundial. Sin embargo, el logro del desarrollo representó para el pueblo soviético profundos sacrificios económicos, políticos y humanos. Es difícil encontrar una documentación completa acerca de la conmoción que provocó ese proceso, pero lo ciert es que los sufrimientos de la población fueron enormes.

El proceso implicó muchas brutalidades, así como daños severos al acervo de capital y a la reproductividad de la agricultura. La vía rápida de industrialización implicaba extraer del campo los recursos disponibles dejando al campesino el mínimo para sobrevivir. Muchos campesinos murieron resistiendo la colectivización, otros eran encarcelados y llevados a campos de trabajos forzados, incluyendo a mujeres y a niños.

 

LAS PURGAS EN EL PARTIDO

La brutalidad no se quedó ahí, sino que continuó con las purgas dentro del Partido, entre 1936 y 1938 se abrió el período del gran terror, en el que se liquidó a la vieja guardia bolchevique. Los llamados “Enemigos del Pueblo” eran fusilados y acusados de traidores por mantener contactos con Trotski quien había sido exiliado y condenado a muerte. El jefe del Estado Mayor del ejército y numerosos oficiales de alto rango fueron eliminados. Todo lo anterior Stalin lo hizo acompañado del culto a su persona (es decir, del culto a la personalidad). El camarada Stalin, al ocupar el puesto de Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y yo no estoy seguro de que sepa utilizarlo siempre con bastante prudencia”. Además, Lenin señalaba que Stalin era “demasiado brusco, poco leal con sus compañeros de trabajo. Caprichoso y con tendencia a buscar del Poder” por lo que propuso a los miembros de su partido la sustitución de Stalin de la Secretaría General para que se nombrara en ese puesto a otro camarada sin esos defectos.

 

STALIN ANTE JUICIO DE LA HISTORIA

Sin embargo puede decirse que Stalin fue un fenómeno social surgido ante una necesidad histórica de hacer la acumulación originaria de capitales que permitiera el desarrollo económico acelerado para sacar a la URSS del atraso económico.

 

Lo que resultó extraño fue que para lograr el desarrollo se tuviera que recurrir a un tipo de acumulación originaria cruel e inhumano que se pensó era un proceso propio de capitalismo pues, como se sabe, originalmente los pensadores socialistas suponían que el desarrollo económico bajo el socialismo no necesitaría de grandes cantidades de capital para la inversión, porque se pensó que el sistema tendría mayores ahorros que el capitalismo evitando gastos derivados de la competencia, eliminando las ganancias de los intermediarios, suprimiendo las ganancias de los capitalistas, explotando mejor la economía de escala y haciendo un uso más eficiente de la productividad y la inversión a través de la planificación centralizada.

 

Esta etapa del socialismo soviético es especialmente importante porque fue la que sentó las bases de lo que seria el sistema en lo adelante, no sólo en la URSS, sino en el resto del Mundo, dado el peso hegemónico de ese país en el sistema socialista internacional.

 

Muerto Stalin, en 1953, se produjeron considerables cambios en la Unión Soviética. El nuevo líder, Nikita Kruschov inició de inmediato un proceso de des-stalinización de la sociedad, denunció el culto a la personalidad, derribó las estatuas y puso en evidencia ante el Pueblo soviético los errores y los crímenes de Stalin. Asimismo, las presiones correctivas y políticas disminuyeron, los opositores políticos ya no eran fusilados, se redujo el número de personas en el campo de trabajos forzados y reapareció en el Gobierno y en los círculos académicos una discusión más franca sobre las alternativas económicas que debía adoptar la URSS.

 

LAS REFORMAS DE KRUSCHOV

Todo el esfuerzo de la nueva dirección se concentró en lo que se llamó “el reto soviético” que consistía en alcanzar el nivel de producción económica y militar de Estados Unidos en base a un rápido crecimiento económico. El esfuerzo implicaba una menor intervención centralizada en la agricultura y la industria, una mayor dotación de quipos agrícolas, un incremento de las áreas cultivadas, un aumento de la inversión y un mejoramiento de los ingresos de los campesinos.

 

Los resultados no se hicieron esperar. De 1953 a 1965 el Producto Interno Bruto creció a una tasa de 6.1 por ciento anual, lo que significaba un crecimiento más rápido que cualquier otro país industrial, excepto Japón y Alemania.

 

Pero el esfuerzo renovador se fue poco a poco diluyendo, pues no hubo cambios sustanciales en los órganos de poder que había construido Stalin, no se tomó en cuenta la resistencia del aparato burocrático, y el proceso de nuevo pasó a concentrarse en un solo dirigente. Además, los cambios se desarrollaron con muchos tropiezos que con frecuencia desembocaron en errores y en una gran dosis de sujetivismo (Krushov, por ejemplo, había proclamado sin documentación científica que lo avalara, que en cinco años la URSS superaría a la economía de Estados Unidos. Puede decirse que Krushov combatió el estalinismo y sus manifestaciones, pero no logró destruir los elementos del sistema que dieron pie al surgimiento de ese fenómeno, por lo que los cambios no lograron la profundidad ni la amplitud que demandaba la complejidad del problema.

 

LA OPORTUNIDAD PERDIDA

Puede decirse que en la Era de Kruschov se desperdició uno de los mejores momentos para producir profundos cambios en la Unión Soviética dado el hecho de que el terreno estaba todavía fértil para eliminar las distorsiones y cualificar el socialismo; pues todavía no existía la cultura del estancamiento, la población aún se identificaba con el discurso de La Revolución, todavía quedaba el espíritu de patriotismo de la guerra contra Alemania, la economía estaba en pleno crecimiento, se había alcanzado un elevado nivel científico, la población había alcanzado altos niveles de educación, el país aún contaba con inmensos recursos naturales y había una comprensión más profunda de la necesidad de cambios por parte de la población y de la dirección política.

 

Sin embargo la principal razón que debió obligar a un cambio más profundo fue que a partir de la década de 1960, el capitalismo mundial comenzó a desplazarse desde los bienes pesados tradicionales hacia las industrias de alto valor añadido orientadas por el consumidor y el conocimiento esto es: ordenadores, software, electrónica, automóviles, aviación civil, productos farmacéuticos, comunicaciones, robótica, agricultura invitro, láser óptico, etc. Es decir, el capitalismo pasó de una economía extensiva en recursos naturales y mano de obra, a una intensiva en tecnologías avanzadas de una producción de alto volumen a una de alto valor.

 

Las Siete Crisis De La URSS Y El Germen Del Colapso

COLAPSO DE LA URSS Y SITUACIÓN DEL SOCIALISMO

LA CRISIS ECONOMICA

Fuera Krushov del Poder en octubre de 1964, la nueva dirección política liderada por Leonid Brezhev, luego de un polémico intento de cambio en la productividad del sistema, echó a un lado las reformas, y la economía volvió a los métodos de centralización absoluta de décadas anteriores. Pero los resultados del retroceso no se hicieron esperar, pues, desde comienzos de los años 70 el ritmo de crecimiento del Producto Nacional Bruto comenzó a disminuir de un plan quincenal a otro para descender del 5,3 por ciento en el período de 1966 – 1970, a la dramática cifra de menos seis pro ciento en 1990. Por primera vez en muchos años, el ritmo de crecimiento soviético, no sólo expresaba un comportamiento negativo, sino que era inferior al de los países capitalistas industrializados iniciándose así la llamada “era del estancamiento” soviético.

 

Sin embargo, mientras la economía decrecía, cada año aumentaban los salarios y el consumo sin que fuera avalado por un aumento de la producción, lo que significaba que ni los salarios ni los precios guardaban relación con los resultados económicos, pues las ganancias de las empresas no dependían de la cantidad producida ni de la calidad del producto, sino del cumplimiento del plan. Asimismo, el criterio de igualitarismo generó en el obrero un profundo desinterés por el trabajo, por la productividad y la calidad, pues sabían que de todos modos iban a recibir el mismo ingreso. La socialización de la agricultura destruyó todos los incentivos de la mano de obra, y la producción de alimentos volvió a decaer. Por su lado, la negativa de la población de comprar productos de mala calidad generó un exceso de dinero en manos de los consumidores, lo que trajo una profunda crisis financiera que sentó las bases de la especulación, el mercado negro y la corrupción.

 

EL PROBLEMA SOCIAL

La crisis económica hizo disminuir los gastos en salud, educación y demás servicios sociales. Como consecuencia, el estado de la salud pública se deterioró, la mortalidad infantil iba en aumento y la esperanza media de vida de la población descendía. Para mediados de la década de los 80, a pesar de la enorme cantidad de médicos soviéticos, el índice de mortalidad infantil era mayor en la URSS que en Cuba. Pero mientras la esfera social se descuidaba, aumentaba el presupuesto militar, el cual llegó a absorber hasta el 14,5 por ciento del Producto Interno Bruto del país. Ese esfuerzo militar tan grande, no sólo era uno de los mayores del Mundo, sino que representaba un freno para el desarrollo económico y para el aumento del consumo de la población.

 

En esta situación especialmente difícil se encontraba el consumidor soviético quien estaba obligado a consumir productos de pésima calidad como resultado de la estandarización extrema, de diseños inadecuados y del acento que se ponía en la producción cuantitativa más que cualitativa. Se debía también a que los criterios de producción estaban fijados a partir de metas previamente planeadas que predominaban sobre las necesidades de los consumidores. Puede decirse que los únicos consumidores privilegiados eran las élites de poder y la Fuerzas Armadas. Todo ese deterioro social contrastaba con las afirmaciones del régimen sobre la superioridad del socialismo soviético.

LAS CRISIS ETNICAS Y NACIONALISTAS

La crisis económica y el deterioro social se combinaron con los problemas étnicos y con la crisis de los nacionalismos. En las 15 repúblicas de la URSS existían más de cien grupos étnicos separados, la mitad de los cuales carecía de unidad propia. 112 lenguas reconocidas con cinco abecedarios diferentes, lo que hacía de la Unión Soviética el Estado multinacional más heterogéneo del Mundo.

 

También se produjo un rechazo ruso contra las demás nacionalidades alimentado por décadas de resentimientos al tener que conceder subsidios a las repúblicas más pobres, así como por aversión cultural y por un sentimiento de superioridad. Para muchos rusos, las áreas no rusas constituían un estorbo del que había que salir cuanto antes. Puede decirse, que las tensiones interétnicas y nacionalistas sólo se mantenían controladas por la ferocidad con que actuaba la policía estatal soviética. Cien años de rivalidades estaban demostrando ser más fuerte que la capacidad de cohesión del socialismo científico.

EL CONFLICTO ESTADO – RELIGION

Desde sus inicios, el régimen soviético se caracterizó por una lucha violenta contra la religión, a pesar de que la Constitución reconocía la libertad de cultos. Durante el periodo estalinista, hubo detenciones en masa, ejecuciones de sacerdotes y obispos, se cerraron numerosas iglesias, los sacerdotes fueron privados de sus derechos civiles y se orquestaron campañas contra las religiones; y tras la muerte de Stalin, el Partido Comunista se trazó como meta en 1961, convertir a toda la población al ateísmo y planteó como un deber de todos sus miembros la lucha contra la religión.

 

Pero los métodos de lucha anti-religiosos resultaron ineficaces y no lograron destruir la fe religiosa de una gran parte del Pueblo soviético. Lo que generó en cambio fue una animadversión de los religiosos, contra los “comunistas”, no sólo en la URSS, sino en el Mundo, acrecentada luego con el ascenso al vaticano de un papa polaco de convicción anti-comunista. El hecho crítico consistió en que el socialismo soviético erróneamente trasladó la lucha del materialismo contra la religión, del terreno meramente académico y filosófico, a la esfera política y social. En cambio, el capitalismo no llevó el problema a esos niveles y por el contrario permitió una mayor libertad de cultos, a pesar de que la ciencia occidental partía de una base tan atea como la soviética.

 

Pero el principal error del socialismo fue que no tomó en cuenta que las aptitudes religiosas al operarse en la conciencia del individuo, tienen un profundo valor emocional y social, por lo que puede funcionar como fuente de motivación humana tanto para la lucha reaccionaria como parte la revolucionaria. Y sobre todo se olvidó que los problemas que el socialismo quería erradicar no tenía su origen en la religión, puesto que el Mundo no estaba dividido entre religiosos y anti-religiosos, ni entre ateos y creyentes, sino entre “ricos y pobres” y entre “explotadores” y “explotados”. Fue un profundo error político de consecuencias fatales para el futuro del socialismo, pues para millones de creyentes en todo el Mundo, ser comunista era lo mismo que ser ateo.

 

LA CRISIS ECOLOGICA

A todo lo anterior, se le sumaba la grave crisis ecológica que padecía la URSS. La inmisericorde planificación industrial a gran escala terminó emitiendo grandes cantidades de carbono y otros gases contaminantes de la atmósfera. Ríos y lagos fueron afectados por los residuos químicos e industriales, por la extracción de petróleo y por la lixiviación de los sueldos sobre fertilizados. Y ni hablar del desastre que provocó la explosión de la planta atómica de Chernobyl en que, no sólo murieron centenares de adultos y niños, sino que el equilibrio ecológico fue severamente afectado debido a la radiación. Toda esa contaminación terminó dañando seriamente los bosques, afectando la agricultura, contaminando el aire e incrementando los riesgos a la salud de unos habitantes carentes de poder para detener las políticas oficiales. Ninguno de esos problemas salía a la luz por la falta de una prensa independiente y debido a que no existía una sociedad civil que sirviera de contrapeso al poder del Partido y del Estado.

LA CRISIS DE LEGITIMIDAD

Todas las crisis anteriores se combinaron con una crisis de legitimidad política. El problema básico consistió en que la URSS, que supo encontrar un modelo para desmontar el capitalismo no fue capaz de encontrar un modelo que condujera a un socialismo con libertades. Pero lo que más contribuyó a la crisis de legitimidad, fue que el socialismo soviético no logró la sociedad sin clases que había proyectado. Pues surgieron castas de burócratas en el Estado, élites de poder en la cúpula del Partido, grupos oligárquicos entre los militares y una gama de grupos de intereses que estaban integrados en función del parentesco, relaciones comerciales, posición académica y relaciones con la cúpula de Poder. Asimismo, surgieron grandes diferencias de niveles de vida entre el campo y la ciudad y entre unas regiones y otras. Todas esas élites disfrutaban de los más variados privilegios y se repartían entre sí los puestos claves sin someterse al duro juicio de la crítica democrática mientras que al Pueblo se le cortaba toda iniciativa creadora y no se le permitía participar en la elaboración de las decisiones estratégicas de la Sociedad.

 

Todo lo anterior trajo un proceso de alienación generalizada que provocó una actitud de cinismo de la población contra la política y los políticos, una falta de orgullo por el sistema y una militancia en el Partido Comunista por conveniencia. Asimismo, generó una profunda pasividad de la población frente a la crisis del país y un estancamiento teórico que no permitía ver lo nuevo, ni plantear ni dar soluciones a los problemas. Al final, la pasividad política de las masas no la generó la religión, sino el propio sistema.

 

EL BLOQUEO CIENTÍFICO

Finalmente, el socialismo demostró poca capacidad para introducir los progresos científicos en la producción, pues no disponía de un sistema de mercado que generara una demanda para los nuevos productos y procesos. Además, el esfuerzo científico se concentró fundamentalmente en la industria pesada, en la aviación, la ciencia atómica y la investigación espacial, pero estas ciencias respondían más a los requerimientos de la guerra fría que a las necesidades de consumo de la población que más bien demandaba de un desarrollo de la industria ligera (ropa, zapatos, grabadoras, navajas de afeitar, etc.) y de los servicios.

 

Asimismo, la ciencia y la tecnología soviéticas se mantuvieron aisladas del mundo exterior, especialmente en el momento en que occidente cualificaba su tecnología, pues el intercambio de información con los países capitalistas era severamente restringido sobre la base de que los intercambios facilitaban la penetración ideológica en contra de los cimientos del socialismo, al final, el bloqueo tecnológico terminó afectando hasta la industria militar, la cual quedó rezagada ante las modernas tecnologías introducidas en el arsenal armamentístico occidental. Definitivamente, se trataba de una economía y una sociedad que mostraba más signo de estar retrocediendo hacia el Tercer Mundo que estar alcanzando al Primero.

 

 

Perestroika, Desintegración y Futuro de Rusia

Colapso De La URSS Y Situación Del Socialismo

Como se pudo apreciar en el pasado trabajo, para mediados de los años ochenta, la Unión Soviética padecía crisis en casi todos los órdenes, todas interactuando en forma dinámica, alimentándose una de otra. Puede decirse que lo único que evitaba el colapso total era el gran torrente de petróleo y demás materias primas que se exportaba. También estaba el hecho de que a pesar de las crisis, no se produjo una caída del ingreso per cápita, no hubo descenso sustancial del nivel de consumo ni del empleo, pues hasta ese momento era el Estado y no la población el que absorbía las pérdidas del sistema al subsidiar con más de 25 por ciento del presupuesto nacional los precios y los salarios. La carne, por ejemplo, cuya producción costaba cuatro dólares la libra, el Estado la vendía a 80 centavos la libra. Asimismo, la población continuaba recibiendo educación y salud gratuita y un retiro asegurado. Es decir, no había una crisis social aguda.

 

Además, tampoco había una crisis política que pudiera hacer colapsar el sistema, pues era muy difícil que se generara una crisis de ese tipo en un país donde no había ni clases sociales, ni partidos políticos ni sociedad civil.

 

PERESTROIKA Y GLASNOST

Y efectivamente así sucedió, pues el ascenso al Poder de un hombre salido de esas élites, Michail Gorbachov, traería a la sociedad soviética en 1985 una propuesta de transformación que cambiaría para siempre, no sólo la historia de la URSS, sino la historia de la Humanidad. La perestroika pretendía cambiar de un modelo de desarrollo extensivo en recursos naturales y mano de obra, a uno intensivo en tecnologías avanzadas; de una producción basada en la industria pesada y armamentista, a una que pusiera acento en la producción ligera y en los servicios; de una economía guiada por el productor, a una orientada por el consumidor; de una dirección económica autoritaria y vertical, a una que acentuara la autonomía de las empresas. Así, a tono con esos postulados se promulgó en 1988 una nueva ley de empresa que propiciaba la autofinanciación, la administración orientada por el criterio de costo-beneficio y la posibilidad de quiebra de las empresas deficitarias. Asimismo, con el fin de atender el deterioro del consumo cotidiano, se permitió el trabajo por cuenta propia y se estimuló la apertura de restaurantes, taxis, servicios de reparaciones, etc. Los agricultores contaron con la libertad de vender gran parte de sus productos en el mercado libre o directamente a los consumidores, se reguló en favor de los campesinos el arrendamiento de tierras a largo plazo y se inició un proceso de privatización de la tierra y de los bienes agrícolas.

 

La reestructuración económica se combinó con una mayor apertura política y de información (glásnost) que implicaba eliminación de la censura, libertad de crítica, apertura al debate y libertad de creación. Asimismo, se permitió un mayor pluralismo de intereses en la sociedad, se aceptó la existencia de contradicciones en su seno, hubo mayor receptividad a las presiones de la opinión pública, se reformó el sistema electoral y se permitió la pluralidad de candidaturas.

 

Puede decirse que la perestroika fue la primera puerta que se abría al capitalismo y a la empresa privada desde que Lenin introdujo la NEP en 1921. Pero Gorbachov y su equipo, en principio, no se plantearon como meta el capitalismo, sino que concibieron la perestroika como un medio para cualificar el socialismo asimilando lo mejor del capitalismo.

 

COLAPSO Y DESINTEGRACION

Pero el proceso de apertura desató todas las contradicciones, los defectos y las fuerzas reprimidas de la sociedad. La sinceración de la economía reveló la deficiencia del sistema, y los precios, que durante años habían sido subsidiados, se dispararon a sus niveles reales, generando una violenta inflación que acabó con los ahorros de la población.

 

Por su parte, en Polonia triunfaban los católicos del Movimiento Solidaridad; caía el muro de Berlín, se concretaba la unificación alemana y los demás países de Europa Oriental se desligaban del Eje Soviético. De inmediato surgieron corrientes extremistas que planteaban una transformación radical del sistema y otras que preferían un paso gradual al capitalismo.

 

Todo ese desmoronamiento fue creando un vacío de Poder que fue llenado por el principal antagonista de Gorbachov, Boris Yeltsin quien contrario al creador de la perestroika, demostró ser un hombre de decisiones firmes y rápidas en situaciones difíciles, así como lo suficientemente intuitivo y oportuno para saber manejarse en medio del caos y de la situación explosiva con relación a las fuerzas del país; por lo que declaró la independencia de Rusia, decretó el fin de la URSS, ilegalizó el Partido Comunista y proclamó la vuelta radical al capitalismo.

 

 

GORBACHOV ANTE LA HISTORIA

Al final, Gorbachov se evidenció como un hombre atrapado entre fuerzas que no podía controlar. Falto de carácter, vacilante y sin un plan definido, fue aplastado por las fuerzas que desató. Puede decirse que Gorbachov había reconocido atinadamente los problemas de su sociedad pero nunca encontró el camino para solucionarlos. El mismo había planteado: “Saber lo que estaba mal fue fácil, saber lo que estaba bien fue lo difícil”. La falta de un plan coherente y bien administrado convirtió a la perestroika en una simple declaración de buenas intenciones. Después de haber sido admirado dentro y fuera de la URSS, casi todos querían contribuir a su caída. Culpado de la crisis por su propio pueblo, abandonado por Occidente y avergonzado por su incapacidad para conservar el Poder, Gorbachov merece al menos el crédito de haber deseado hacer frente a los problemas soviéticos.

 

NUEVA ACUMULACION ORIGINARIA

Desintegrada la

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Unión Soviética, Rusia se sumió en una profunda crisis económica e institucional. La liberalización de los precios generó alzas de hasta un 600 por ciento y la población redujo en más de un 60 por ciento su capacidad adquisitiva y sus ahorros. La producción cayó a niveles alarmantes, se generó una crisis de pago entre las empresas, y el nivel de vida de la población descendió en un 75 por ciento. No había recursos para la inversión productiva y el enorme gasto militar succionaba los escasos ingresos disponibles. Ante la crisis, las recetas del Fondo Monetario Internacional para los países subdesarrollados resultaron inadecuadas para un país industrializado sin infraestructura de mercado. Asimismo, la corrupción se hizo casi general, los bienes públicos eran saqueados, se registró un radical aumento de la delincuencia y la sociedad pasó a ser controlada por mafias organizadas que se confundían con los funcionarios del Estado.

 

Lo esencial de la situación actual de Rusia consiste en que la vuelta al capitalismo encontró al país sin burguesía, sin mercado y sin tradición capitalista, lo cual ha implicado que se opere de nuevo un proceso de acumulación originaria de capitales que genere una burguesía que a su vez establezca las reglas del juego del capitalismo. Ese hecho es el que explica el desorden del país, pues ese proceso sólo se lleva a cabo en medio del caos y la violencia. Es decir, Rusia se encuentra en una etapa primitiva del Capitalismo que lo ha convertido en un país industrializado de características tercermundistas.

 

Lo dramático de la situación es que la población, luego de soportar una brutal acumulación socialista y 70 años de privaciones, ahora es la víctima de una voraz acumulación capitalista de la que sólo una minoría saldrá enriquecida. Pero lo peor de todo es que la vuelta al capitalismo no ha representado cambios en la anterior estructura de privilegios del socialismo, pues las antiguas élites del Partido y del Ejército, dado su control absoluto sobre la sociedad, han sido los grandes beneficiados del nuevo reparto del Poder y de la propiedad del Estado. Para mediados de 1995, el 60 por ciento de la actividad económica del país estaba en manos privadas.

 

 

EL FUTURO DE RUSIA

Sin embargo todo el panorama de crisis y desintegración que se aprecia en la Rusia de hoy, también se dio en 1917 tras la Revolución Bolchevique. ¿Quién iba a prever entonces, que tres décadas más tarde Rusia se convertiría en una superpotencia económico-militar cabeza del socialismo mundial? El Estado soviético nació contra todas las posibilidades y luego logró sobrevivir a una guerra civil, al aislamiento económico, a la ocupación fascista y a una sucesión de pésimos gobernantes. No resultaría extraño que a pesar del caos actual, y dado el enorme potencial económico y humano de ese país, los observadores del futuro vean renacer de las ruinas a una Rusia revitalizada, aunque en un mundo diferente bajo condiciones diferentes.

 

 

Gedeón Santos